La adolescencia se presenta en mi vida como una enfermedad que sólo se puede curar con tiempo y paciencia... Demasiado sufrimiento para mi gusto. Por ello necesito sacar lo que llevo dentro cuanto antes, y sólo me desahogo plasmando con palabras inconexas aquello que no puedo pronunciar con mi voz...
LoL
La vida da muchas vueltas. Y esta es otra más en el revoltijo que conforma la mia. Nadie espera demasiado de mí. Yo menos. Y todos ponen sus esperanzas en mi regazo. Sólo sirvo para imaginar. No me gusta el mundo en el que vivo. Seguramente no me gustaría ninguno en el cuál viviera yo. Y aún así existe gente que me dice que no sabe qué haría sin mí. Algo que me halaga. Y que sé que es mentira. Sin mí vivirían, puede que otras situaciones, pero vivirían igual que hasta antes de conocerme. Si el mundo se basa en esto, acabaremos mal. Muy mal. Y pienso hacer algo. Pero no ahora. Hoy hay demasiados que quieren hacer algo. Y si muchas manos se meten en la misma masa ninguna amasa. Y el pastel no se hace. ¡Con lo que me gustan los pasteles! De chocolate. Y bizcocho. Y nata. Qué rico... Mmm... Por eso no actúo a gran escala. Sólo a pequeña escala. Escalas en de nadie actúa y, por consiguiente, no hay manos. Y eso es todo. Sayonara, baby.
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