martes, 25 de diciembre de 2012

7.

Si hay algo que puedo asegurar en este momento es que sólo funciona lo que se hace con el corazón, disfrutando tú y nada más. Así que, pase lo que pase, seguiré leyendo y escribiendo, por supuesto XD e imaginando mundos en los que mi felicidad está a la vuelta de la página. 
No puedo evitarlo: disfruto de cada momento emocionándome al máximo. Es para lo que nací. Y después plasmo lo que me pasa en un campo blanco lleno de hormiguitas... ^^ ¡Qué monas!

Hoy es Navidad (literalmente) y esta época siempre me pone sentimental, casera y escéptica en lo referente a mi vida actual. Por eso como, lloro, me veo todas las películas de la tres, pido deseos, sigo comiendo, hago regalos, compro regalos, envuelvo regalos, escribo cosas ñoñas, engordo, leo... >< y algunas cosas más. xD

Pero no le puedo pedir más a la vida que seguir con esta rutina todas las Navidades venideras. 
Porque adoro a mi familia ♥

miércoles, 17 de octubre de 2012

6.

He pensado en enamorarme, pero no sé si podría soportar saber que alguien me quiere por como soy. Es un concepto que aún no he entendido...
Y aún así yo quiero a las personas por lo que son, no por lo que aparentan ni por lo que vivieron ni por lo que podrían llegar a ser ni por lo que hicieron...
Y no sé si sigo...

lunes, 15 de octubre de 2012

jueves, 27 de septiembre de 2012

5.

No me gustan las fiestas, en el sentido estricto de desmelenarse y olvidarte de los problemas.
No me gusta beber, aunque aguanto y no me desagrada demasiado el sabor... creo que es más bien el concepto de meterme entre pecho y espalda algo que no le sienta nada bien a mi cuerpo.
Y, en resumen, no soy sociable.

Intento cambiar todo esto, pero es más difícil de lo que se piensa.
Ya ni siquiera quiero intentar buscar razones a por qué soy así. No quiero que haya culpas ni culpables, porque da igual lo que haya ocurrido en el pasado y lo que me haya influido, ahora quiero ser diferente, quiero llevar las riendas de mi vida. Quiero conseguir convertirme en la mujer que sueño.
Y por el camino encontrar a mi príncipe azul.
Por eso no hablaré del pasado, sino del futuro.
Todo está siendo más complicado... principalmente porque los últimos dos días he estado mentalmente inactiva gracias a la gran dosis de lágrimas pegajosas que hay en mi frente (No es una metáfora). Y lo he pasado mal. Realmente mal.
Por supuesto nadie lo ha tenido en consideración para mimarme un poquito...

Lo reconozco: no me gusta dar abrazos si no son necesarios (tristeza, alegría, algo que se note) o pedidos. Pero ADORO (con mayúsculas) que me los den sin más. Que me cojan y me abracen sin darme tiempo a opinar o, sino, pasando de mi opinión.
Lo prometo, nunca rechazaré un abrazo que ya esté en proceso. Lo juro. De verdad.
Paro aún así... nadie me abraza.
En algún momento de mi vida (infancia) aprendí que tenía que restringir mis sentimientos, que no podía demostrar la realidad porque a veces no era lo correcto. Y ahora no sé cómo quitarme la coraza.
Y lo intento.

Sé que si quiero cambiar mi mundo, tengo que cambiar yo. Y yo ya estoy en proceso. Lento, pero sin pausa. a sabéis.
Pero me gustaría un poquito de apoyo por parte de mi derredor.
Algún incentivo. Una palabra de ánimo.
Un abrazo.

jueves, 13 de septiembre de 2012

4.

Primer día de clase... en el que no he hecho nada.. XD
Pero aún así...
Todo lo del pueblo sigue persiguiendo mi mente y ya no sé qué hacer.
El mundo se me viene encima.

martes, 11 de septiembre de 2012

3.

Soy adolescente.
Quiero dejar de serlo cuanto antes.
No tengo nada en contra de mi adolescencia, pero los cambios de humor repentinos, las hormonas (principalmente vinculadas con la aparición del sexo masculino a mi alrededor) y algunas partes de mi personalidad aún no maduradas; hacen que desee que llegue la edad adulta. Para al menos ser un YO ya completo...

Por otra parte...
Hay un pedazo de mi personalidad que es infantil y que no está por descuido, sino porque quiero poder seguir viendo el mundo desde la inocente y esperanzada perspectiva de una niña. Por eso mantuve esa zona. Y no tengo pensado quitarla nunca.

¿A qué viene todo esto?
A un chico... como siempre. XD
Este caso es todavía más patético que mi espinita habitual...

Es de uno de mis pueblos, y no os diré ningún dato sobre el emplazamiento. Lo nombraremos B (porque bajo mi punto de vista esta Buenísimo) y tampoco os voy a dar más datos sobre él.
--Siempre que voy a las fiestas, lo veo (hasta aquí normal)
--Es guapo, majo, divertido (¿quién no en las fiestas? XD, por otra parte, esto también es normal porque cada uno es como es, no tiene que tener ninguna otra implicación.)
--Sus padres, los míos y mis tíos son un pequeño grupo cuatro parejas (dos parejas en "mis tíos") que se llevan MUY bien y con las que pasamos todas las fiestas. (lo cual me daría puntos extras para conocerlo...)

Imaginad lo que queráis, todo eso no sucede.
Cuando iba al pueblo apenas pasaba un día o dos allá, así que nunca pude hacerme muy amiga de nadie, además en las verbenas me quedaba con mis padres porque ellos no querían que fuera con otros chavales o porque nos íbamos a casa o algo así...
Todo eso de pequeña.
Ahora, mi hermano tiene peña porque el año pasado pasamos un mes allá y conoció a gente. Yo estuve encerrada en casa. (Error por mi parte (encontraréis muchos))
Ahora pasamos todas las fiestas allá y las verbenas al completo.
Y diréis... pues como ya puedes irás a conocerlo o algo...
No.
Porque tengo un problema que juro que intento solucionar pero me cuesta muchísimo...
Soy tímida.
MUY TÍMIDA.
Me explico...

En mis historias creo personajes impulsivos, valientes, directos...  porque eso es lo que no soy yo.
En la realidad, cuando cojo confianza soy más o menos así.
Pero en el momento en el que un chico que me gusta (físicamente o, en caso de conocerlo un poco, psicológicamente también) me paralizo. Mi mente comienza a repasar las posibles soluciones a lo que esté sucediendo y siempre elijo lo que menos repercusiones (cambios en mi vida actual) tendrá.
Y no quiero.
Después me arrepiento.
Pero en ese momento no puedo hacer ninguna otra cosa, no sé por qué...
Es un gran problema que algún día solucionaré.
Porque reconozco que soy yo, no la presencia del chico en cuestión.. XD)

jueves, 23 de agosto de 2012

2.

Me siento renovada. Como recién desenvuelta del papel de regalo. Preparada para que alguien decida poner el interruptor en ON.
He estado escribiendo, leyendo, en la playa, soñando, comprando XD, y algunas cosas más que quizás dañen la integridad de lo que pensáis que soy...
También pensé en mi futuro y hay una cosa que me ha quedado muy clara... quiero decir, que estoy segura de que va a suceder porque es justamente lo que siento: mis historias llegarán al corazón de la gente.
Por otro lado... sé que seré feliz pase lo que pase en mi vida.
También he aceptado que estoy enamorada de X, y sé algo que me ha dejado muy tranquila: o bien voy a conseguir olvidarlo del todo durante este nuevo curso que comenzará en unas semanas o bien es mi futuro marido. Y no lo digo en broma.
Ahora quiero andar, andar mucho. Así que aquí lo dejo, pero podéis alegraros por mí: soy feliz.

sábado, 7 de julio de 2012

1.

Estoy escribiendo algunas historias en papel así que no suelo tener demasiado tiempo (y paciencia) para pasarlas al ordenador y, por consiguiente, para publicarlas aquí... I'm Sorry.
Pero la verdad es que necesito desahogarme, de las muchas cosas que ocurren en mi mente, y aprovechando que este es mi blog más personal voy a utilizarlo de diario público. Aunque también advierto que voy a cuidar muchísimo el no nombrar a nadie por su nombre real, para proteger su intimidad.

Me siento un poco decaída ahora mismo.
Terminé de leer una historia, un manga aquí podéis leer mi crítica: Destrozalibros , y la verdad es que me ha dejado un poco hecha polvo. El manga, Slam Dunk (se publicará la entrada en el otro blog el 13 viernes de Julio del 2012), trata cómo un chaval problemático de 15 años acaba encontrando en el baloncesto su verdadero pasatiempo.
Puede parecer estúpido, pero casi llego a llorar. Y eso no es para nada normal en mí. Quiero decir, realmente la historia hizo que deseara abrazar a los personajes cuando lo pasaban mal y reír y mi corazón latía atormentado cuando leía que estaban perdiendo en medio de un partido tan importante. Y lo mejor de este manga es que termina justo donde tiene que terminar, en su punto cumbre. No se convierte en una historia comercial, ya que podría seguirse fácilmente con los mismos personajes o dos más... Pero en cambio se termina dejando el mejor sabor de boca de la historia.
Muchas veces me ha pasado que leí una buena primera parte y que con la ambición de ganar más dinero y continuar la historia, todo lo destruyen. Es horrible cuando hacen eso a una buena historia. Pero sucede. Muchas veces.
Por suerte en esta ocasión no sucede.
Pero (siempre hay un pero) son tan fuertes las emociones y tanta la adrenalina y las lágrimas que quieren salir de mi ojos que al terminar de leerlo es como si de repente hubiera perdido a un gran amigo, como si me arrancaran algo y tuviera un vacío demasiado grande como para llenarlo con cualquier otra cosa.
Y así estuve los últimos dos días.

Por otra parte este año nos han fastidiado las fiestas del barrio porque las han retrasado para que acuda más gente (ya que suelen caer en San Juan y la gente se iba a las hogueras y no a la verbena) así que aquellos amigos míos que solían acompañarme a las verbenas, no están e ir sola no tiene mucho sentido...

Ahora debo ser una buena hija y tengo que acompañar a mi madre a comprar... Ciao ! ^^

martes, 15 de mayo de 2012

En honor a una saga que me gustó hace tiempo y que quizás retome en verano


Luz & Damon

Todos corrían hacia la salida. La mayoría estaban heridos. El lugar se derrumbaba. Damon llevaba en sus brazos a Elena, Stefan les abría camino. El resto corrían tras ellos.
No tuvieron muchas dificultades. Ningún monstruo se interpuso en su camino. Todos estaban en lo profundo de la cueva, atraídos por un cebo demasiado suculento para ellos.
Pronto llegaron a la salida. Damon dejó a Elena en el suelo. Stefan se puso a su lado.
-Elena, ángel mío. Despierta, mi amor.
Elena respiraba trabajosamente. Poco a poco volvía en sí. Poco a poco, también, legaban todos los demás. Y en menos de un instante Damon volvía hacia las entrañas del infierno.
"Damon, ¿a dónde vas?" preguntó mediante la telepatía Stefan.
"A por ella"
Damon ya había entrado.
-Stefan…
Elena lo llamaba: tenía que atenderla, además, Damon sabía cómo defenderse…


Damon. Damon herido, despeinado y cubierto de barro aún sacaba fuerzas de flaqueza. Damon se ocultaba entre las sombras. Damon. Damon por primera vez estaba realmente asustado. No por su vida, sino por la de ella. Y corría. Tenía que darse prisa porque podría estar… ¡No! ¡Eso no! ¡Ni pensarlo!
Aumentó la velocidad y el sigilo.
Cuanto más se adentraba más monstruos había. Aunque no tuviese tan desarrollado el sentido de ocultar su aura no le hubiesen descubierto: estaban demasiado centrados en la próxima cena…
Damon también sentía el dulce y apetitoso aura que de ella emanaba. Y sabía que era de ella, pero no recordaba haberla sentido nunca mientras habían viajado juntos…
Cuando llegó vio lo que nunca hubiese creído:
Luz. Si sonrisa. Demacrada. Pálida. Con los ojos cerrados. Rodeada de seres infestos. Parecía no respirar. Tenía todas las ropas roídas y el pelo desgreñado. Toda llena de sangre. Heridas por todas las zonas visibles de su cuerpo, y seguramente también en las que no. Rodeada de su aura oscuro y luminoso a la vez. Cálido y separatista, dulce y amargo, fuerte y débil…
La ira le inundó. La ira y el desconcierto. Ella, inmaculadamente vestida, le había pedido dejarla allí sola hasta que los demás llegasen a un lugar seguro, y en menos de diez minutos ya estaba así...
Odiaba. Odiaba a todo ser del inframundo sólo por existir. Por haberla hecho eso.
Pero no se detuvo mucho en pensar.
Damon, un cuánto vio todo, llegó hasta ella, rompiendo su escudo aural. Se había quitado la cazadora. La tapó con ella, la arropó y la cogió en brazos. Frente a él había centenares de monstruos. Al final, la salida. Corrió hasta ella calcinando con los ojos a cualquiera que se interpusiera. Cadáveres y más cadáveres se acumulaban a su espalda. Minutos más tarde pudo salir.
Ninguna abovinación lo siguió. Sus compañeros de viaje estaban un poco más allá, pero toda su atención estaba puesta en Luz.
Luz.
Luz casi no respiraba. Todos se acercaron a la pareja, incluida Elena, que ya se había recuperado. Ninguno supo qué decir. Damon lloraba:
-¡Luz! ¡Luz! ¡No, no, no... !
Luz estaba tumbada en la mullida hierba. Los ojos cerrados. La faz impávida. Realmente era como si ya estuviera muerta.
La suave luz del anochecer reinante daba a la escena un ambiente demasiado tétrico. Bonnie temblaba y lloraba en brazos de Meredith, quién no apartaba la mirada. Elena no sabía qué hacer. Stefan no podía reaccionar. Ninguno había visto nunca así a Damon. Tan imponente. Tam desesperado...


Luz sabía que necesitaba reponerse. Dejar de vivir. Sólo unos instantes. Y cuando todo terminara su cuerpo se reconstruiría y Elena, Stefan, Binnie, Meredith y, tal vez, Damon se alegrarán.
Lo único que deseaba era que no volvieran a por ella, que se fueran. No quería que sufrieran su supuesta muerte...


Damon ocultaba su rostro en el vientre de Luz. La tenía semiabrazada. Parecía haber aceptado su muerte, pero no quería soltarla.
Y entonces, sin respirar, Luz despertó. Veía la cabeza de Damon y sentía su peso en la barriga. Vio que estaba en camisa y buscó la cazadora. La encontró sobre ella, algo que jamás hubiera imaginado viniendo de Damon... Sobre todo teniendo en cuenta que le gusta utilizar sus poderes y que con ellos podría mantenerla con una temperatura corporal constante... No tenía sentido. Le oía llorar, como nunca había oído llorar a nadie por ella...
Los demás estaban sorprendidos por su silencioso despertar. Antes de que avisaran a Damon ella les convenció para que les dejaran solos. Fue Meredith quien entendió sus intenciones y quien empujó a los demás casi a la fuerza.
Y se quedaron solos...
Luz dejó que Damon llorara un poco más, en parte porque la divertía, en parte porque en el momento en el que ella hablé él dejará de llorar y, por consiguiente, volverá a encerrar todos sus sentimientos y nunca se desahogará.
Al final necesitó hablarle:
-Damon, ¿cuándo te vas a vaciar la cabeza para que te pese menos? Me estás aplastando.
-Cállate, estúpida, no ves que...
Damon alzó la cabeza y la miró. Por su cara se pudo diferenciar el miedo, la sorpresa, la incredulidad, la calma, la tranquilidad, la felicidad y, al final, una mezcla indefinible de contrastes que podían ser tanto odio como amor. Luz no supo que pensar, pese a todo sonrió para sí.
-¡Estás viva! ¿Cómo...? Pero... si tú...
Damon estaba de rodillas. Luz, haciendo caso omiso a las súplicas de Damon, se sentó. La cazadora se arremolinó en las piernas de ella y Luz, inconscientemente, la abrazó.
-Damon, ¿por qué lloras? -Le dijo medio riendo.
-Por nada. Vamos, ahora necesitas descansar.
-No, Damon. Ahora lo necesario es que hablemos.
Luz se había puesto seria. Damon no sabía cómo reaccionar. La única vez que la había visto así fue cuando decidieron las normas, que él había violado al volver a por ella, de esa rebelión... Y sólo habló ella...
-¿Qué? -Damon ya tenía puesta de nuevo su máscara.
-¿Qué sientes por mí?
-Nada.
-Mientras llorabas estaba mentalmente despierta... Y tú no eres de los que lloran por nada. Así que dime, ¿qué sientes por mí en realidad?
Damon la miró.
-Puedo mentir...
-Y yo puedo descubrir tus mentiras...
-Soy un vampiro, ¿recuerdas?
-No sabes qué soy.
-¿Es una pregunta?
-No.
Silencioso aguante de miradas... Nunca hizo falta pronunciar el desafío a la resistencia mental y, pese a siempre haber ganado él, hoy le era mucho más complicado aguantar... Hoy ganó ella.
-No lo sé.
-Dudo que no lo sepas, Damon.
-No lo sé, es verdad. No sé por qué odio a todos los humanos con los que andas, no sé por qué llevo sin beber sangre por placer días, ni por qué me quedo horas viéndote dormir, ni por qué me duele cuando me reprochas algo o me haces olvidar cualquier pesar si me sonríes. Y lo que menos entiendo es por qué regresé a por ti.
Luz se acercó a él en silencio. Damon no la miraba, su orgullo de Don Juan acababa ser pisoteado.
Luz puso la mano en su pecho y le empujó suavemente hasta tumbarle en el suelo. Se recostó sobre él. Y comenzó a besarle tan suave y tan lentamente...
Damon no sabía qué ocurría. Quería resistirse, pero no podía... La abrazó por la cintura y, él utilizando su fuerza, ella cediendo a posta; Damon se puso encima de ella.
Siguieron besándose.
-¡Ay!
A Luz se le escapó un gemido de dolor. Damon se preocupó:
-Lo siento, ¿te he hecho daño?
-No, tranquilo, no es tu culpa... Lo que pasa es que mis heridas aún no se han regenerado del todo.
-Necesitas descansar.
-No...
Damon se levantó y la cogió en brazos. La llevó volando, literalmente, al hotel más cercano...

jueves, 29 de marzo de 2012

En apenas cuarto de hora


Existe un mundo en el que no existen las palabras.
Al principio no existían porque no había necesidad de comunicarse, sólo había seres vivos con instintos primarios. No existía el concepto de muerte, ni el de vida, ni el de tiempo, ni el de la propia existencia. Nadie preguntaba nada, nunca. Lo único que hacía cada individuo, fuera de la especie que fuera, era sobrevivir y cumplir su cometido de continuar con el legado.
Aún existen estos seres de instintos básicos, son los únicos que aparentemente no han cambiado.
Entonces llegó una especie que sí pensaba. Cuándo, cómo y por qué... nunca lo llegamos a saber. Ciertamente, no importa. Lo que importa es que pensaba y que sus individuos comenzaban a racionalizar todo. Con el paso del tiempo tuvieron la necesidad de crear un sistema de comunicación y poco a poco lo fueron, como dirían ellos, perfeccionando. Visto en perspectiva, simplemente lo fueron complicando... Al conjunto de complicaciones lo llamaron lenguaje. Pero ahí no acaba la complicación. Su pensamiento les llevó hasta un mundo que no podían, ni nunca podrían, enseñar o señalar: el mundo de las emociones. A partir de ese momento el concepto de muerte, el de vida, el de tiempo y el de la propia existencia comenzaron a existir.
Al mismo tiempo mientras pensaban y creaban conceptos, también se preguntaban sobre todo: eran curiosos. Su curiosidad les obligó a alejarse de donde habían nacido, no para comer, sino para saber qué hay más allá;  y, partiendo del primer grupo de esta especie, se fueron separando en muchos. Cada grupo seguía su propio camino, son sus propias necesidades y como algo inevitable su propio dialecto nació, diferenciándose de la lengua madre: los idiomas.
Un día se dieron cuenta de que había más sociedades a su alrededor, compartiendo el mismo planeta, y quisieron conocerse entre ellos. Sí, hubo guerras y malentendidos, como siempre, y muchos murieron. Pero al final todos eran iguales, todos sangraban. Algunos, en un vano intento de mediación, aprendieron varios dialectos e hicieron de intermediarios, pero no iba a ser suficiente.
Llegó el tiempo en el que se dieron cuenta de que si seguían manteniendo aquellas lenguas, tan diferentes entre sí, no podrían llegar a enterderse nunca. Probaron por elegir una como oficial y las demás como secundarias, probaron por crear otra más que fuera fácil de aprender o una que pudiera aunar todas las variantes de significado posibles... Probaron todo cuanto se les ocurrió. Pero mientras los sabios pensaban y probaban, las nuevas generaciones solucionaron el problema.
Dejaron las palabras de lado y convirtieron el significado en el propio lenguaje. Aprendieron a "hablar" con la intuición y la lógica. Ya nadie quería convencer a nadie, nadie mentía, nadie contaba nada que no fuera realmente importante. Los sentimientos no se podían ocultar. La realidad era lo único que conocían, porque ya no podían transformarla.
Las generaciones anteriores les tildaron de locos. Intentaban que siguieran el mismo camino que ellos habían caminado y no se daban cuenta de las "lagunas" que habían creado. Con la nueva comunicación ya no existían tales lagunas y todos conocían a todos, sus deseos y sus intenciones.
Así desaparecieron las palabras.
La literatura ya no existe y los conocimientos son los básicos para ser feliz. No buscan respuestas, viven el momento. Podría decirse que ha nacido una nueva especie. Un nuevo ser que vuelve a sus raíces y que entiende a la madre natura y la respeta. Porque ya no importan los pasados, sólo importa el ahora, el presente.
Y te preguntarás, ¿por qué me cuenta esto con palabras? ¿Por qué lo escribe? La razón es muy sencilla: no nos conocemos, no te tengo delante, posiblemente seamos de mundos distintos.
Ahora debes olvidar lo que has leído pues está escrito con tinta, con palabras... y no con significado, por lo que realmente no transmite nada.
Esto puede haber sido una mentira, una broma... o no.

sábado, 25 de febrero de 2012

Una mañana cualquiera

Tu mente se despierta y no quieres levantarte. No quieres abrir los ojos ni olvidar el sueño que has tenido ni alejarte del calor de lo único que te ha abrazado durante cada noche de tu vida. Y la soledad te embriaga hasta ahogarte.
Sabes que tienes que volver a ese mundo que hay fuera de tú cama, para poder ser persona, pero algo te lo impide. El vacío pesa demasiado y no puedes ni levantarte. Sólo quieres ocultar la cara y cerrar los ojos, porque así te proteges.
Entonces te destapas, con furia, y te sientas en el borde de la cama. No sabes qué más hacer.
Oyes un grito, otro más... Tus padres están ahí, al otro lado de la puerta, decidiendo a voz en grito quien de los dos puede describir mejor tu eterna vaguería...
Sales de la habitación con unas zapatillas en los pies, aunque no recuerdas habértelas puesto. Y llegas al baño: ocupado, cómo no.
-Tienes que poner papel aquí y en el otro baño -Te dice tu madre. Ni "buenos días" ni nada...
Te duele el alma. Probablemente la cabeza y el estómago también, pero los ignoras. Vas a por los royos de papel con mala cara. Sólo querías desaparecer y ahora te toca obedecer ordenes tiránicas...
No puedes echarles la culpa, ellos no saben leer entre las líneas que dejas escritas en el aire.
Has hecho todo lo que se espera de ti. ¿Y ahora qué?
Ahora nada. No tienes voluntad para hacer nada. Tú rota alma no te deja ni respirar. No sabes lo que quieres. Te preguntas si lo has sabido alguna vez... "No, posiblemente no... " contestas.
Te cambias de ropa. Otra vez por obligación. Porque quieren poner la lavadora y quieres tu pijama. No entienden que eso es arrebatarte lo que habías ganado por derecho propio. Estar mal es algo humano, algo natural.
Aunque rememorando los últimos días podría decirse que han sido perfectos. Pero todo en la vida debe tener un equilibrio y hoy ha llegado la hora de pagar por la felicidad conseguida.
Quién sabe cómo terminará el día...

martes, 14 de febrero de 2012

¿Quién?

18 motivos pa' dejarte, 14 consejos pa' olvidar, 500 razones para odiarte, saco la cuenta y a sumar. 
Millones de ovejas pa'l desvelo, cocktail de pastillas pa' dormir, 14 las muestras de tu pelo como cuchillos de faquir.

¿Cuándo fue que se fue tu amor? ¿Cómo fue que se fue sin mí?
¡Qué no amanezca, por favor!

Se trepa la luz por la ventana, se escuchan los autos por ahí; tu ADN está en la cama y yo lo clono para mí.
De tantas formas siento miedo que he preferido no salir. 60 veces dije 'puedo', 80 más me arrepentí.

¿Cuándo fue que se fue tu amor? ¿Cómo fue que se fue sin mi?

¿Quién te besó lejos de aquí mientras te inventaba en la cama?
¿Quién te rozó lejos de mí, quién te acompaña esta mañana?
¿Cuánto perdí, quién te ganó? ¿Qué hago con este miedo al futuro?,
saco la cuenta y a restar.

Son 7 lunes por semana, son 30 inviernos cada mes; las horas son de porcelana, la vida un juego de ajedrez,
dejaste minas en la casa con objetivos de matar. La vida llora cuando pasa, la suerte ríe en el placard.

¿Cuándo fue que se fue tu amor? ¿Cómo fue que se fue sin mi?
oh, oh, oh..

¿Quién te besó lejos de aquí mientras te inventaba en la cama?
¿Quién te rozó lejos de mí, quién te acompaña esta mañana?
¿Cuánto perdí, quién te ganó? ¿Qué hago con este miedo al futuro?

Dejaste tu sombra merodeando sin permiso por la casa,
la huella en la alfombra de tu espalda como cráter en la luna
y tu reflejo en el espejo.

¿Quién te besó lejos de aquí mientras te inventaba en la cama?
¿Quién te rozó lejos de mí, quién te acompaña esta mañana?
¿Cuánto perdí, quién te ganó? ¿Qué hago con este miedo al futuro?,
saco la cuenta y a restar.

¡Oh, nooooo!

¿Quién te ganó?

¿Quién te beso lejos de aquí,
quién te acompaña esta mañana?