martes, 30 de noviembre de 2010

Cap.4 Cacahuetes

Taylor y Karol. Karol y Taylor. Quién sabe cómo hubiese podido acabar esa noche si no se hubiesen separado...
Quizás podrían haber averiguado que los padres de Karolina no volverían, que en el último momento, a eso de las dos de la mañana, llamarían para decir que se iban a quedar en Madrid a pasar la noche (en un hotel, los dos solos, como si aún fueran dos adolescentes escapando de la continua vigilancia de sus padres) y que llagarían al día siguiente después de comer, que cuando regresaran irían directamente a sus respectivos trabajos... y quizás, si hubiese cogido el teléfono Karol y hubiese hablado su madre desde el otro extremo de la línea, quizás, sólo quizás, la una la hubiese dicho a la otra que la llama del amor se había reavivado... Y quizás, sabiendo todo eso, Taylor se hubiese quedado a pasar la noche con su chica, los dos abrazados, sobre el mismo colchón, bajo las mismas sábanas...
Quizás se hubieran besado durante horas o quizás ella hubiese llorado de terror por una peli que él ha elegido, no para verla, sino para poder tener a Karol acurrucada entre sus brazos... Quizás no la hubiese dejado dormir, pese a que mañana los dos tienen que ir al instituto, sólo por hacerla cosquillas, conseguir que tiemble de placer con sutiles caricias, sentirla tan cerca de él que casi formaran un solo cuerpo... Quizás ella hubiera tomado el mando de la situación y le habría convencido para comer chocolate caliente juntos, acurrucados bajo una manta, como si fuera pleno invierno... y entonces, los dos, se tendrían que quedar en ropa interior para poder soportar el calor que, entre la manta, el chocolate y sus dos cuerpos tan próximos, desprendían...
Quizás, sí, quizás... pero no ocurrió así...
Karol puso mesa para dos ninguno llegó a sentarse en toda la noche... Taylor cocinó para dos pero nunca supieron si la comida se quemó o se enfrió...
Lo único que tomó Taylor aquella noche fue un baso de agua; lo único de Karol, unos cacahuetes sin saber que era alérgica...

18:01

Y no sabes lo que se siente cuando presa del aire que respiras te veo cada vez más lejos; cuando ante mis ojos, siempre empañados, encuentro demostraciones de sentimientos que yo no siento; cuando te busco entre dos gotas de rocío y sólo encuentro soledad; cuando sentada a dos metros de ti entiendo que el mayor abismo jamás construido lo he ido cavando sin saber que un día querría cruzarlo y que tú no me ayudarías a atar la cuerda de lado a lado; cuando nuestras niñas se entrecuzan en el aire y yo, intentando aparentar indiferendia, aparto la mirada mientras en mi pecho la chispa se convierte en incendio; cuando siento que estás cerca, que podrías estar leyendo los trozos de existencia que voy desperdigando por este desdichado mundo y que respiras y vives; cuando por diez millonésimas partes de un segundo imagino estar entre tus brazos incapaz de desasirme de ellos; cuando veo cómo lo que sueño les sucede a otros y yo me quedo en la vera del camino; cuando leo una frase que resume una historia de amor y sé que nunca me la dirán a mí; cuando leo un poema escrito en verso o un retal de una simple canción; cuando simplemente estoy junto a ti...