martes, 20 de septiembre de 2011

Una eternidad tras otra

Recordamos cada tropiezo, pero no cada paso del camino.
Cuando tropezamos necesitamos a alguien que nos ayude a levantarnos.
Cuando caminamos sólo necesitamos un camino que seguir.
En el momento en el que aprendamos a caminar junto a alguien
no volveremos a tropezar.

viernes, 2 de septiembre de 2011

O.o 40- Reunión desde el más allá...

Axel bajó hasta el tercer sótano. Las puertas se abrieron y encontró una gran sala llena de tubos de ensayo, pipetas, vasos de precipitados, probetas, mecheros bunsen, papel de filtro, papeles con gráficos, pizarras llenas de ecuaciones... y humo. Humo negro por todas partes.
-¿Qué está pasando aquí? -Dijo al tiempo que tosía.
-¿Eh? ¿Quién anda ahí? -Gritó la voz de su tío.
-¡Tío! Soy yo, Axel.
-¿Axel? ¿Qué haces aquí?
-Eso tendría que preguntarlo yo...
Cada uno iba andando hacia algún lugar, intentando encontrarse. Ambos tenían una mano sobre la boca y otra estendida para intentar adivinar por dónde caminaban. Al final consiguieron cogerse (Axel lo agarró de la camisa) y salieron del sótano. Ya en el ascensor consiguieron verse las caras.
A ojos de Axel, Daw no había cambiado casi nada. Seguía teniendo las mismas canas de siempre, la misma camisa verde fosforirto de siempre, las mismas bermudas rotas y las mismas deprotivas desgastadas. Sólo había una cosa que revelaba el paso del tiempo: las nuevas arrugas de alrededor de sus ojos. Prácticamente, el tiempo no había pasado por él.

jueves, 1 de septiembre de 2011

O.o 39- Carrera discontínua

-¿Llamaste a su casa?
-Sí, pero no tienen línea...
-Nadie sabe cómo ha podido pasar, se suponía que estaba bajo llave...
-Faltan diez minutos para entrar en los terrenos de los Dietrich -dijo el chófer.
-Vaya... esto se está poniendo cada vez peor...
Christofer, Leo y Ryan entraron en casa de Axel. Todo parecía normal. Quizás se hubiera movido algún cuadro o, si te pararás a mirar detenidamente las flores del jarrón, pudieras ver un pequeño balanceo... Pero qué más da.
Corrieron hacia el ascensor. Uno de los mayordomos estaba esperándolos.
-Hola, Greek, ¿hasta dónde debemos preocuparnos?
-No demasiado, signorino DiAngelo. Sólo ha sido un pequeño temblor que ha sacudido la cámara que contiene el sótano. Quizás Herr Dietrich y la muchacha que lo acompañaba se hayan asustado, pero dudo que hayan llegado a hacerse nada grave...
-En eso tienes razón, Axel es fuerte.
Cuando salieron del ascensor Axel y Amalia corrieron y corrieron hasta que se golpearon con Ryan...
-¡Qué...!¿Qué haceís aquí?
-¡Axel! ¡Menos mal que estás bien! -Dijo Leo.
-Vamos, tenemos que ir a... -Comenzó Ryan.
-Lleváosla -Dijo Axel señalando a Amalia-. Tengo que bajar al tercer sótano. Tengo que ver a mi tío.
Axel corrió pasillo adelante hasta un nuevo ascersor, más pequeño que el anterior, y entra. Tras él se cierran las puertas.