viernes, 31 de diciembre de 2010

O.o 1- Calor sofocante

Verano. Las clases han terminado hace varias semanas. Principios de julio del 2010. Seis de julio, para ser más exactos. Treinta y cuatro grados centígrados a pleno sol en las horas centrales del día, horas que Amalia utiliza para bajar a la piscina comunitaria a darse un chapuzón. El panorama pinta bastante bien. Hace bochorno, pero a la sombra se está muy bien. En el cielo no hay nubes. El cambio climático parece no existir. Se compró en las rebajas tres biquinis nuevos, los del año pasado ya no la servían. Uno sin tirantes, otro atado detrás de la nuca, y el último como si de un sostén se tratara. Hoy estrena el último. Es de color azul verdoso. Liso. Sin ningún dibujo más.
En la piscina no hay mucha gente: algunas vecinas y su madre hablando, los "pequeños" de la parcela corriendo de aquí para allá, y ella tumbada en la toalla leyendo. El sol pega fuerte así que se mantiene al resguardo de los árboles. Al poco rato uno de los chicos de su edad de la parcela baja a la piscina. Se saludan. Son amigos de toda la vida.
-Hola. -dice Amalia.
-Hola. ¿Cuántas te han quedado?
-Ninguna, ¿y a ti?
-Dos: matemáticas y física y química.
-Pero esas las puedes recuperar en septiembre...
-Si, ya lo sé... ¿Qué lees?
-"El traje del muerto". Es de miedo y está muy bien, aunque obviamente no me va a hacer gritar de terror.
-¿De qué va?
-Un roquero compra el traje de un muerto y el fantasma intenta matarle. No diré nada más que si no te quito toda la miga de la historia.
-Vaya... pinta bien... Bueno, me voy al agua.
-Vale. Yo iré en un rato.
Terminó el capítulo, no muy bien para los personajes que digamos... El calor aumenta por momentos. Amalia guarda el libro y se da un baño en la piscina. Nada unos cuantos largos seguidos. Salpica a su vecino y compiten en carreras y en forma de tirarse al agua. A las tres y media del mediodía su madre la llama para subir a casa. Se seca, se despide de su vecino y sube. Su vecino sube a la suya al poco rato, pero de eso ella no se entera. El calor había ido en aumento a medida que pasaban las horas. El sol cada vez pegaba más y más. La piscina estaba ya casi desierta cuando ella subió a comer. Pero eso es lo normal en verano, a esa temperatura y a esas horas del día.

martes, 28 de diciembre de 2010

O.o Opening

Los personajes de ficción son así: ficticios. Desgraciadamente para mí y mi imaginación... No quiero aceptar el hecho de que no existen. Podría haber alguien con la misma personalidad en algún lugar del mundo, pero me parece que no están cerca de mi casa pues sino les habría encontrado ya hace rato... Pero no me quiero dar por vencida, solo he vivido quince años: tengo toda la vida por delante. ¡Los encontraré! ¡Juro por...! ¿Por quién jurarlo? Mmm... No sé , no quiero poner a nadie en un aprieto... ¿Dios? Supongo que estará acostumbrado a todo esto de que juren y juren una y otra vez por él y ya no le importará, pero tampoco quiero agobiarle... Mmm... Es complicado... Bueno, pues no juraré, no me quiero comer la cabeza. ¡Prometo que yo...! Es que no es lo mismo que jurar... Jurar queda mejor cuando lo dices... Así que... Dios: te tocó otra vez majete ^^ ¡Juro por Dios que nunca volveré a pasar hambre! Ay, no... :( Que no era eso lo que tenía que jurar... Que eso es lo de "Lo que el viento se llevó... (y lo que no pudo lo dejó)". Veamos, rectifico: ¡Juro por Dios que...! ¿Qué tenía que jurar? Ah, sí, lo de los ficticios esos... Vale, esta es la buena: ¡Juro por Dios que encontraré a al menos una persona que sea (en la personalidad) exactamente igual a un personaje ficticio que yo haya inventado o que haya leído o que me hayan contado! Definitivamente queda mejor lo de dejar de pasar hambre... Es que claro... yo no soy Escarlata... Y menos mal porque la tía es más manipuladora que yo que sé... Que si sonrío a este, que si miro al otro, que si comento noséqué, que si me río, que si sí, que si no, que si quiero bailar, que si no puedo, que si me caso, que si se casa, que si le beso, que si me gusta, que si no me hace caso... Así continuamente... En serio, el libro está bien pero la tía es una ególatra de mucho cuidado... El que me cae bien es Red Bulter o algo así, lo cierto es que hace ya tanto que lo leí que ya no sé si lo he escrito bien. Es super majo, en serio. No sigue ninguna de las normas de cortesía, es brusco, directo e inteligente... Debería existir. Y otro que debería existir es Darcy, el galán de " Orgullo y prejuicio" . Es guapo, misterioso, dulce, tierno, todo un caballero... ¡Mi hombre ideal! Bueno, desgraciadamente (otra vez) tengo tantos "hombres ideales" que con que solo uno existiera yo ya sería feliz, porque si hubiera varios donde elegir... ¡Tendría más dolor de cabeza! Asi que no, mejor solo uno y listo: non problem, non headache, non nothing...

viernes, 24 de diciembre de 2010

Ola a Todos!!! :D Feliz Navidad!!!

Se nos acaba el 2010... qué pena... En serio es muy triste. Y lo más triste de todo es que no puedo detener el tiempo...

Pero en realidad... ¿¿qué más da?? Estamos en vacaciones. No tenemos que levantarnos temprano para ir al instituto. No hay que estar toda la tarde encerrado en la habitación para acabar todos los deberes y estudiar todas las materias antes de ir al entrenamiento del deporte que practiques. No te extresas porque de repente un día te das cuenta de que tienes tres exámenes en un mismo día y que la lección de sociales ocupa veinte páginas. No aguantas broncas día sí y día también en clase porque tus compañeros se pasan toda la mañana hablando.

Pero es navidad. ¡Navidad! Ahora es el tiempo de las discusiones familiares por chorradas que no vienen a cuento. Es tiempo de oír a tu madre quejarse continuamente del frío que hace, y de tú pensar: "Sí, hace frío, pero si no lo hiciera no sería invierno. No podríamos acurrucarnos en el sofá tapados todos bajo la misma manta con los pies totalmente congelados y escuchar al mismo de siempre quejarse de los pies del otro... No podríamos coger una taza de chocolate caliente o té o irnos a comer un crèpe y disfrutarlo como sólo lo puede disfrutar quién está muerto de frío y toma una deliciosa comida calentita... ^^ No podríamos hacer una guerra de bolas de nieve. No podríamos crear ángeles o muñecos de nieve a los cuales vestimos para que no tengan frío, algo estúpido teniendo en cuenta que están hechos de nieve, y n os quedamos helados nosotros. No podríamos ir a patinar a la pista de hielo y hacernos cinco moretones en el culo, todos en el mismo sitio. No podríamos ir caminando por la calle como si de un campo de minas se tratara. No podríamos ver las fuentes congeladas y los árboles nevados. No podríamos disfrutar de todo lo romántico de esta época. No podríamos comprar unos helados en el supermercado y al comerlo pensar en lo irónico de la situación. Por eso es necesario el frío y la navidad. Porque así se puede disfrutar más de todo."

Por todo ello, queridos perdedores de tiempo compartido...
FELIZ NAVIDAD

martes, 30 de noviembre de 2010

Cap.4 Cacahuetes

Taylor y Karol. Karol y Taylor. Quién sabe cómo hubiese podido acabar esa noche si no se hubiesen separado...
Quizás podrían haber averiguado que los padres de Karolina no volverían, que en el último momento, a eso de las dos de la mañana, llamarían para decir que se iban a quedar en Madrid a pasar la noche (en un hotel, los dos solos, como si aún fueran dos adolescentes escapando de la continua vigilancia de sus padres) y que llagarían al día siguiente después de comer, que cuando regresaran irían directamente a sus respectivos trabajos... y quizás, si hubiese cogido el teléfono Karol y hubiese hablado su madre desde el otro extremo de la línea, quizás, sólo quizás, la una la hubiese dicho a la otra que la llama del amor se había reavivado... Y quizás, sabiendo todo eso, Taylor se hubiese quedado a pasar la noche con su chica, los dos abrazados, sobre el mismo colchón, bajo las mismas sábanas...
Quizás se hubieran besado durante horas o quizás ella hubiese llorado de terror por una peli que él ha elegido, no para verla, sino para poder tener a Karol acurrucada entre sus brazos... Quizás no la hubiese dejado dormir, pese a que mañana los dos tienen que ir al instituto, sólo por hacerla cosquillas, conseguir que tiemble de placer con sutiles caricias, sentirla tan cerca de él que casi formaran un solo cuerpo... Quizás ella hubiera tomado el mando de la situación y le habría convencido para comer chocolate caliente juntos, acurrucados bajo una manta, como si fuera pleno invierno... y entonces, los dos, se tendrían que quedar en ropa interior para poder soportar el calor que, entre la manta, el chocolate y sus dos cuerpos tan próximos, desprendían...
Quizás, sí, quizás... pero no ocurrió así...
Karol puso mesa para dos ninguno llegó a sentarse en toda la noche... Taylor cocinó para dos pero nunca supieron si la comida se quemó o se enfrió...
Lo único que tomó Taylor aquella noche fue un baso de agua; lo único de Karol, unos cacahuetes sin saber que era alérgica...

18:01

Y no sabes lo que se siente cuando presa del aire que respiras te veo cada vez más lejos; cuando ante mis ojos, siempre empañados, encuentro demostraciones de sentimientos que yo no siento; cuando te busco entre dos gotas de rocío y sólo encuentro soledad; cuando sentada a dos metros de ti entiendo que el mayor abismo jamás construido lo he ido cavando sin saber que un día querría cruzarlo y que tú no me ayudarías a atar la cuerda de lado a lado; cuando nuestras niñas se entrecuzan en el aire y yo, intentando aparentar indiferendia, aparto la mirada mientras en mi pecho la chispa se convierte en incendio; cuando siento que estás cerca, que podrías estar leyendo los trozos de existencia que voy desperdigando por este desdichado mundo y que respiras y vives; cuando por diez millonésimas partes de un segundo imagino estar entre tus brazos incapaz de desasirme de ellos; cuando veo cómo lo que sueño les sucede a otros y yo me quedo en la vera del camino; cuando leo una frase que resume una historia de amor y sé que nunca me la dirán a mí; cuando leo un poema escrito en verso o un retal de una simple canción; cuando simplemente estoy junto a ti...

martes, 19 de octubre de 2010

17:59

No lo sé. Sólo quiero escribir algo en una hoja en blanco.

Acabo de terminar de ver "10 razones para odiarte", una serie americana para adolescentes. Bianca y Kat son dos hermanas huérfanas de madre que se han mudado a California con su padre. Bianca, la más joven, es la clásica quinceañera que sólo piensa en tener novio y ser popular. Kat es la rebelde a favor de la naturaleza, de los derechos humanos... y cosas así. Son tan diferentes. Y parecidas. En lo referente al amor las dos se pierden, se dejan llevar por los sentimientos y... sufren.

En los últimos capítulos parece que conseguirán llevar la vida perfecta, pero al final, y como suele ocurrir al teminar cualquier temporada de televisión, todo se trastoca. Podeís imaginar...

Me gustaría ocntarlo todo con pelos y señales, pero si lo hiciera no serviría de nada que vierais la serie, si es que la quereis ver. Sólo decir que Patrick ¡es ta mono! No sabe demostrar sus sentimientos y, si no fuera por Kat, seguramente nunca llegarían a nada. Aunque me reflejo algo más en Kat por el hecho de ser mujer, ahora que lo pienso seguramente me parezca más a Patrick en la personalidad (si quitamos los rumores sobre su pasado, los cuales no voy a contar) Él es simple, frío, directo, inexpresivo, duro y, para mí, sexy ^-^.

Lo dejo aquí, mi tiempo en la computadora ha finalizado. Mi hermano vuelve y tengo que irme.

PD: quizás sólo quiera vivir un amor como el de Kat...

lunes, 4 de octubre de 2010

19.35

¡Estoy feliz otra vez! Aunque no sé cuando dejé de estar feliz... Qué más da.
Pero es que esta tarde... vaya con esta tarde... Vereís:
1. - Leí el mito de Orfeo & Eurídice, que es precioso y que algún día escribiré aquí.
2. - Me he viciado a Ben 10/Kevin/Nathan Keyes/♥
3. - Una amiga acaba de contarme por teléfono que ha conocido a "Guido", o lo que es lo mismo, que soy adivina... Qué miedo da serlo...
Por consiguiente soy feliz.
Y además estoy románticona... porque se me juntó: un amigo que lo estaba, la parte románica de Vampyr y ganas de poesía... Vamos que como hubiese salido ota cosa sería la tía más rara de la tierra.
Au reboir

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Preguntas...

Dime¿Color preferido? Negro. ¿Número preferido? Uno. ¿Vives un sueño o sueñas una vida? Vivo una muerte. ¿Odio o amor? Odio. ¿Playa o montaña? Rio. ¿Caudaloso o riachuelo? Riachuelo. ¿Esparar sentado o correr contra el viento? Desansar en la hierba. ¿Haber amado y haber perdido o no haber amado? Sólo amar. ¿Luz u oscuridad? Oscuridad. ¿Navegar hasta el abismo o quedarse en tierra? Pensar en los monstruos. ¿Rodearte de amigos o silencios? Silencios. ¿Cantar bajo la lluvia o bajo la ducha? No canto. ¿Hacer y no pensar o pensar y no hacer? Pensar y hacer. ¿Vida o muerte? Muerte. ¿Guerra o paz? Paz. ¿Cambiarse de acera o salir del armario? Salir del armario. ¿Voy o ven? Voy. ¿Ternura o pasión? Amor. ¿Locura o cordura? Cordura. ¿Esperanza tardía o sueño cumplido? Esperanza tardía. ¿Robar o dejarse dar? ¿El qué? Un beso. Dejarse dar. ¿No te gusta llevar la voz cantante y eres un rebelde?¿Adoras el amor pero dices preferir el odio?¿Realmente sabes lo que quieres?En serio, piénsatelo...Así no llegarás muy lejos.

Soneto inescrutable

Pasión enraizada que al aire vuela,
llenando con perfume mi destino;
estela de un amor nunca obtenido,
la pena de perder tan bella gema.

Tiempo que en tu mirada detenido,
oculta, estorba, esparce, reordena
aquello obtenido de Esa manera.
Tesoro antes tan bien escondido.

No puedo sino amarte con descaro,
ahora sólo pienso en lo vivido,
eres la musa que había soñado,

reina de todo aquello que fue mío,
necesito tenerte entre mis brazos.
Puesto el fin... Posdata: te necesito.

lunes, 20 de septiembre de 2010

19:50

¿Cómo una simple mirada puede cambiar tu opinión sobre la vida? ¿Cómo un pensamiento lógico es tan fácilmente revocable con una sensación efímera? ¿Cómo, en un día como hoy, el primer día el cuál yo paso en su misma clase toda la mañana, puede él haber desmoronado la muralla que creí haber formado en mi mente y en mi corazón?
Llevaba un año sin pensar en él como ahora pienso. Sólo han tenido que pasar unas horas a su lado. Tan sólo eso. Pensé haberle olvidado. Creí desterrarle de mi mente por siempre jamás. No sólo no se ha ido, ha vuelto con nuevas energías. Con un instante de mirarle directamente a los ojos, de saber que él sabe que yo existo, de sentir que por una décima de segundo que su atención esta clavada en mí; con un instante, he vuelto a caer en sus redes. Y sé que no saldré tan fácilmente. No pude en dos veranos. No podré hasta que nos encontremos tan lejos el uno del otro que no le recuerde por nada del mundo.
Temo que se haya convertido en unos de los amores de mi vida, aún sin saber cómo será mi vida.
Lo mejor de todo es que él seguramente no se haya dado cuenta de nada. Ni falta que le hace. Yo sé más o menos cómo es. Él no sabe nada de mí. Absolutamente nada. Creo que ni siquiera me ha visto reír de verdad. Y si me ha visto ha sido porque yo estaba con mis amigas y él ha mirado en la dirección adecuada.
De todos modos nada de todo esto importa. La tierra seguirá girando me pase lo que me pase.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Num.

UNO
la soledad infinita
DOS
tertulia de corazones
TRES
peligroso polígono
CUATRO
resolución de emergencia
CINCO
máximo número de verdaderos amigos
SEIS
lágrimas
SIETE
cabritillos
OCHO
diem perfecto
NUEVE
alcanzando la gloria
DIEZ
fin

viernes, 3 de septiembre de 2010

OUT

Le he pedido a cupido la cuenta,
ya no tengo nada que perder,
entre amaneceres erráticos
he visto la nieve caer,
camino senderos corruptos,
estepas de aire tambien,
locuras de un pincho moruno
que siempre aparace otra vez,
espero que esperes esperando,
como yo algún día te esperé,
no pido chocolate enlatado,
no quiero cerveza con miel,
escribo sabiendo que pienso
cosas que sé que no olvidaré
al menos en cinco minutos
desde que esta frase... terminé,
palabras yacientes con peces
de gominolas: nunca os quise querer,
recuerdo soñar una vida
que sé que no viviré,
patas de lechuga, escabeche de melón,
anarcardos bañados en queso gruyer,
delicias devueltas por sarcásmos del tiempo,
continuidades perdidas en el infierno,
volveré a una vida lejana,
correré por vacíos muy llenos,
espero verte alguna otra vez,
espera verme, he muerto.

miércoles, 21 de julio de 2010

Soul. part 2

Antes de que indagueís en las peripecias de mi alocada mente, antes de explicaros nada, antes incluso de que podaís llegar a sacar conclusiones precipitadas; antes de todo ello quiero que sepaís qué es el alma bajo mi punto de vista.
Porque, en serio, ¿qué es el alma? Sí, es aquello que muchos románticos (y no tan románticos) nombran para que su amada caiga rendida a sus pies. Sí, es aquello que decimos que nos duele cuando un suceso muy triste nos toca vivir, y en ese momento pensamos que nunca podremos reponernos, y luego, al cabo de un tiempo, volvemos a sonreir. Sí, tambien es eso que perdemos, rompemos, reparamos, cosemos, vendemos, compramos y, cómo no, regalamos en algún momento de nuestra existencia. Y sí, tambien es lo que al parecer, después de muertos, sube al cielo o baja al infierno.
Sí, el alma es todo eso. No os digo que no, pero ¿qué es el alma? ¿dónde está? y, lo más importante, ¿por qué la tenemos? (si es que la tenemos).
Hay personas que no creen en el alma, igual que hay personas que no crees en la magia, la religión, el karma y los seres sobrenaturales; y yo los respeto, pero yo sí creo en estas cosas y por ello quiero dejar constancia de mi forma de pensar.
¿Qué es el alma? (¡valga la redundancia!)
El alma es una fuerza que va más allá de la física de las cosas. No hace que nuestras párticulas estén unidas (eso dejo que lo descubran personas más cualificadas que yo), ni hace que la sangre fluya por las venas para mantenernos con vida. No. El alma es lo que nos hace pensar de una forma y no de otra. El alma es la que nos da conciencia, la que nos impulsa hacia adelante frente a los desafíos, es eso que nos guía entre la oscuridad inescutrable de la vida. El alma es, en resumen nuestra "inteligencia". No esa que nos sirve para sumar dos más dos, sino la que nos hace diferenciar el mal del bien, la que demuestra quienes somos en situaciones comprometidas o peligrosas, la que nos empuja a preocuparnos por aquellos que están en nuestro círculo de conocidos. Esa inteligencia. La que nos convierte en humanos y no en animales. La que nos da la capacidad de ayudar, de ponernos en el lugar del otro. La que tambien nos lleva a guardar la venganza, los resentimientos y el odio. La que impulsa, más allá de los problemas mentales, a los asesinos a matar. El alma es la diferencia entre las malas y las buenas personas. Entre la inocencia y la creldad. Entre el ying y el yang.
El alma es un fuerza que vive dentro de las personas y que se puede cambiar si te das cuenta de que está allí. Desgraciadamente, muchas personas o no la ven o la ven como algo invariable. Cada persona es la única que puede cambiar la naturaleza de su propia alma. El resto solo somos posible interruptores para que el cambio comience. El amor, la amistad, una pérdida... Sentimientos profundos tan arraigados en el cerebro humano que son capaces de "quitarnos la venda de los ojos".
Yo pasé por un cambio. Ahora me siento mejor persona y creo que cada día voy mejorando. Me doy cuenta de mi lugar en el mundo y de cómo es la sociedad materialista de hoy en día. Selecciono lo bueno e intento imitarlo. Observo lo malo y lo evito y denuncio. Es el camino que he decidido seguir. No lo cambiaré hasta que me demuestren que estoy equivocada en mi forma de vivir la vida. Y como alguien dijo alguna vez:


"Estos son mis principios, si no te gustan tengo otros."

Soul. part 3

"Para gustos, colores."

Eso se suele decir, por consiguiente el número de colores es infinito.

Los seres humanos somos seres complejos, así que no es descabellado pensar que nuestra alma, si tuviera colores, no se podría definir en un color puro, si no, en una especie de mezcla. Podría ser un color base, uno que defina de forma general a la persona, salpicado de otros colores o tonos, que terminarían de explicar a la perfección la personalidad de dicha persona. Las personas más simples tendrían un número bastante inferior de detalles en el color de su alma en contraste con alguien complejo. Considero personalidades complejas aquellas que se podrían llamar retorcidas, las que piensan mucho las cosas; las que aún no tienen claro cuál es su lugar u objetivo en el mundo; las que esconden su verdadera forma de ser por miedo a lo que puedan pensar los demás... Las simples son las que muchos llamamos predecibles. Aquellas a las cuales podemos anticiparnos porque su forma de pensar es tan simple, con unos principios tan claros, con una lógica tan infantil... que nos es casi imposible saber lo que va a ocurrir a continuación.

Pondré un ejemplo: (para que no haya inconvenientes seré yo misma el ejemplo)
Imagino mi alma total y completamente negra. Un alma negra podría ser la de alguien que esconde sus sentimientos, alguien tímido, con el autoestima baja, alguien que se infravalora. Si ese alguien se diera cuenta de todas sus virtudes, la negrura que tapa, como si de un tupido velo se tratara, la verdadera naturaleza de su alma, se evaporaría. Al instante. O al cabo de un largo periodo de tiempo. Y sería feliz. En mi caso no es así.
Mi alma es totalmente negra por una razón difícil de comprender si quien lo explica no lo explica con la claridad suficiente... Vereis, yo soy un alma compleja. No sé en qué grado de complejidad, pero estoy segura de que lo soy. Mi alma es negra por la simple razón de que es así, sin más. No es la negrura que oculta algo que no se quiere enseñar. Es otro tipo de negrura. No oculta. Simplemente forma parte de mí. Yo no intento engañar a nadie, no escondo mis sensaciones, no engaño, no miento en los sentimientos... solo vivo mi vida. Aún así la mayoría, por no decir todas, de las personas que me conocen nunca consiguen comprender mis actos. Si bien es cierto que cuando les explico un razonamiento lógico me entienden y cuando encuentro soluciones fáciles para sus problemas me creen. Pero pese a ello no saben cuando necesito un abrazo ni una sonrisa, no ven por debajo de mi expresión de simple condescendencia hacia la vida, los pequeños detalles les pasan desapercibidos... Obviamente no les culpo. La causa soy yo y ya he aprendido a vivir así.
Por eso pienso que mi alma tiene la naturaleza de esconder lo importante. Como si estuviera esperando un alma tan cegadora y luminosa que me viera como soy sin más y me aceptara. Un alma opuesta a mí. Pudiera ser un alma muy parecida a la mia. Pero en vez de que no la entiendan en todo su esplendor porque vive con una negrura imprenetable, no la entienden porque enseña tanto que quien lo ve solo aprecia una pequeña parte y no aprecia el conjunto al completo.
Pero todo esto sólo son mis conjeturas. El futuro aún está por escribirse.
Por cierto:
¿De qué color es tu alma?

martes, 20 de julio de 2010

sábado, 17 de julio de 2010

Soul. part 1

¿Piensas que el alma tiene color? Yo sí.
¿Piensas que el alma tiene olor? Yo sí.
¿Piensas que el alma tiene sonido? Yo sí.
¿Piensas que el alma tiene sabor? Yo sí.
¿Piensas que el alma tiene textura? Yo sí.

domingo, 11 de julio de 2010

muere, وفاة, 죽으면, kalıp, πεθαίνει, מת, 死ぬ, akifa...

Ciprés. Sombra tan larga. Figura tan esbelta. Nada es comparable a su efímera belleza. Lanza afilada. Pincho moruno de globos oculares de quienes son dejados a su suerte. Recuerdos condensados. Memorias. Pasado. La visión de esa escultura de la madre natura me fascina...
Cruz de piedra sobre un pedestal. Arte gótico perpetuo. Mota de polvo en la longitud del tiempo. Signo inconfundible. Escudo lacerante en visión de vivos. Mensaje simple. Esquela. Réquiem. Idioma universal. Aventa el otro futuro...

Estrellas negras. Luceros incapaces de calentar mi vacío soporte anoréxico. Gélido aire del mediodía. Respiraciones de vivos. Corazones palpitantes sordos y mudos. Ladrones de miradas cándidas. Gotas de tinta de pensamientos. Miles de finales de caminos...

Una calavera. Alma deshabitada. Lánguidos cordeles. Cabellera de modelos esqueléticas. Fémur entre costillas. Huesos entrelazados. Astillas con tuétano. Hojas como pulmones. Barro como corazón. Movimiento estáticamente sádico. Horrendo. Aborrecible. Desamparo visualmente simple. Dolores de ultratumba. Prueba inexpugnable.

Sólo continúa lo compacto. El resto desapareció hace meses. Ya no hay tristeza. Dolor. La mente sigue aquí. Miro mis maltrechos desechos. Todo perdido por lo que supuse valentía. Ingenuidad de locos. Locura ingenua. Masoquismo constante para sobrevivir. Alma casta. Mente perversa. Suciedad en el interior de mis huesos. Brillo ilusorio en la superficie. Visión distorsionada. Resultado de un camino equívoco. Erratas. Estelas de la vida. Callejón sin salida. No hay marcha atrás. Ya no se alcanza la paz. Acantilado sin puente nada más comenzar el sendero. Desagüe de hebras deshechas por el uso. Fin al principio.

Vida. Tránsito. Camino. Condena. Esperanza tardía. Amore asesino. Tiempo retrasado. Tic, tac inaudible. Lismosnas del tiempo. Redundancias. Locuciones retóricas. Seísmos de la mente. Imaginación desbordada. Trola eterna. Lógica inexistente. Verdad invisible a los humanos. Mentira luminosa. Vagabunda en estepas de retales del tiempo. Soy nada. No peso. No siento. Ni existo siquiera. Para qué en realidad. Mi oportunidad pasó hace demasiado tiempo. Ahora solo observo. Miro. Un pensamiento que navega entre vacíos de desesperanza. Una brizna de humo de un volcán apagado. Algún espacio vacío entre los vacíos del espacio. Eso soy. Eso. Eso y nada más. No creo que merezca esta existencia. Dudo siquiera haber merecido la anterior. Espero no haberla desaprovechado. Hubiese sido deshonroso. Mi orgullo sigue intacto. Soy una ególatra. Pérfida. Perversa. Alma peyorativa. No se entiende ésta segunda oportunidad. Doble despilfarro de existencia. Metafísica incoherente. Mecanismo roto. Círculo vicioso. Tropiezos. Inercia de ponerse en pie. Terquedad inagotable. Energía estúpidamente derrochada. Mejor sería morir del todo. No molestar. No agoviar. No estorbar. No malgastar. Dejar a quien merezca la última oportunidad. Secundar la verdad. No destacar. Ayudar sin ser vista. En las sombras. Invisibilidad eterna. Simple cordialidad. Lógica inevitable. Pero no. No. No muero. Sigo aquí. Quiera o no. Sea o no propicio para Gaia. La lógica no funciona en mi caso. Soy la rareza suprema. Un monstruo. La avobinación de la naturaleza. Todo lo horrendo en un solo cuerpo. Pura economía ahorrativa. Normalidad desatada. Temeridades per saecula saeculorum. Nunca fui necesaria. Ahora menos que nunca. Pero la muerte no quiere alcanzarme. Me deja seguir un camino que solo deberían transitar almas útiles para ésta nuestra existencia. Genios. Dioses. Gente de bien. No yo. No. Yo no. Soy peor de lo que se piensan. Mucho peor. Demasiado. Creen conocerme. Creen que soy su ángel de la guarda. Su protección. Su escudo humano. Su salvación. Pero qué saben en realidad. Qué conocen de mí. Sólo una imagen creada para sobrevivir. Para no llamar la atención. Para jugar a un juego tan simple que es de imposible de explicar. Algo que pocos llegaron a atisvar. Menos pudieron jugar. Menos ganar. Yo quise perder. No pude. No me dejaron. Tenía la mejor mano. Ninguna paja. Todo ases. Sólo jugué. Y gané. El premio: la inmortalidad. Sólo jugué. Jugué solo. Pobre niño rico. Exceso de buena suerte. Sólo jugué. Nada más. Sin confianza. Sin esperanza. Sólo por jugar. Por pasar el rato. Dejando que el futuro transcurriera más y más lejos de mí cada vez. No intentaba alcanzarlo. No corría tras de él. Y él vino a mí. El juego gané. La partida concluyó. El viento se llevó las cartas. Ya no se podía hacer nada. Era. Era lo que no quise ser. Mi escudo. Mi imagen. Trampas de vivos. Simplemente lo contrario. No me gusta ser. Centro de atención. Diana imantada. Gravedad convergente. Odio ser. No. No puedo odiar en esta forma. Pero lo haría si pudiera. Podré. Encontraré la manera de odiar. De amar. De sentir. Si no lo consigo volvería a estar muerto en vida. Muerto en una no muerte. Sin capacidad de revivir. Sin capacidad para descansar. En paz. Sin sentimientos. Sin dolor. Tristeza. Angustia. Cansancio. Pena. Sin placer. Alegría. Tranquilidad. Siesta después de comer. Bienaventuranzas. Pudiera ser triste. No lo es. Es llanamente un condena. Para qué tomarlo a mal. En realidad es ley de vida. Tampoco viví tan mal. Nacimiento. Bautizo. Fiestas. Cumpleaños. Otra vida. Juegos. Celos. Peleas. Risas. Crecer poco a poco, con prisas. Soñar con otro futuro aún no impuesto. Descubrir cómo funciona éste infierno disfrazado de ciudad. Hacerte con una personalidad. Vivir un pasado repetido. Pensar que eres algo. Alguien. Saber que no eres nada. Nadie. Aceptar el destino. Diversión. Locuras. Adrenalina. Responsabilidades cumplidas. Todo permitido. Placer. Disfrute. Amor carnal. Sin pensar. Más. Más. Más. MÁS. ¡MÁS! Y entonces oscuridad. Y frío. Y... nada. Y luz. Una pequeña luz blanca. Lejana. Y al abrir los ojos una última vez ser un vacío entre la nada. Y no poder volver a cerrarlos. Porque no tienes párpados. Ni sueño. Ni hambre. Ni nada. Ya no te tienes ni a ti mismo. Y sólo poder pensar. Solo. Porque vivir sin pensar te hace recapacitar en tu lecho de muerte. Y siempre se descubren errores. Momentos que no quisiste vivir. Recuerdos impuestos por el destino. Pero también existieron los instantes de felicidad. Esos por los que mereció a pena pasar un tiempo entre la humanidad. Entre la ajetreada multitud. Y todo parece menos malo. Pero no lo es. Todo sigue igual. Soledad. Parodia de motores en funcionamiento. Yo. Sólo poder pensar. Y observar. Y pensar sobre lo que ocurre al otro lado de la cortina de luz diáfana. De humo voluptuoso. De lluvia. Observar y recapacitar. Recapacitar. Pensar y ver. Ver y pensar. Y no llegar nunca a una conclusión. Al final del camino. A ese pensamiento tan simple y real que se necesita una vida entera para alcanzarlo. Y que cuando lo tienes se grava a fuego en tu memoria. Porque haber llegado hasta él he sido un logro, puedes morir en paz. Pero ese no fue mi caso. Mi despedida llegó cuando debía llegar. Sí. Viví todo cuanto quería vivir. Sí. Y con eso debiera haber sido suficiente. Pero no. En mi caso no. A mí no me podían dejar descansar en paz. Tuvo que tocarme a mí seguir en la tierra unos cuantos milenios más. Y todo para qué. Para guiar a la humanidad a la salvación antes de que se destruyan a sí mismos. Para meterme en cabezas bien amuebladas y dejar por acá y por allá pensamientos útiles. Para incentivar al suicidio a aquellos que tengan poder y no ayuden a la causa. O lo que es lo mismo: para nada.Nadie me vigila. Nadie me controla. Puedo hacer lo que me dé la gana. Puedo no mover ni un solo dedo por la causa. Puedo disfrutar de todos los placeres de la tierra sabiendo que no moriré hasta que no se cumpla el plazo. Y aún así me recibirán como si fuera una heroína. Pero no te puedes quedar sin hacer nada. La culpa. La sensación de falsa impotencia. Todo lo causa la conciencia. La mente. Mi cabeza. Y aún así es tan real. Te quema desde el interior de las venas. Unas secas venas inexistentes por las que ya no circula nada de valor. Es un fuego imposible de sofocar. Un fuego griego doloroso y corrosivo. Al principio es un pequeño escozor y no le das importancia. Poco a poco aumenta sin que te des cuenta. Y llega el momento en que es una tortura y tienes que hacer algo. Y sólo pasaron unos minutos en el tiempo humano. Te quedan millones de minutos. Porque el tiempo es diferente cuando no eres nada. Porque esa es la condena. Porque a veces ganar no significa vencer. Porque todo es relativo. Porque una vida es una acumulación de tiempo perdido. Porque hay quién prefiere seguir preso. Porque la libertad puede ser perversa. Porque no es necesario ser feliz para saber lo que es la felicidad. Porque los suspiros son recuerdos de la eternidad. Y todo es efímero. Y malvado. Y falso. Y corruptible. Nada es lo que parece. Pro la nada no existe. Sólo existe un algo y el vacío. El estar siempre rodeados de algo nos aterra. El estar solos nos aterra mucho más. Morir significa descubrir que los miedos son infundados. Y nunca más estar solos. Morir y tener que levar a cabo mi cometido significa estar sola por un tiempo demasiado largo y olvidar qué es la felicidad. Olvidar a seres queridos. El placer. La esperanza. Buenos momentos. Olvidar. Olvidar y ser olvidado. Y después de años llegar por fin al cielo. Alegría. Felicidad. Aplausos. Todos te conocen. Y tú no conoces a nadie. Quién fue tu madre. Quién tu padre. Tenías hermanos. Novio. Amigos. Hijos. Cuánto viviste. Cómo. Dónde. Cuándo. Y lo más importante: cómo falleciste. Preguntas que no podrás contestar. No recuerdas las respuestas. No recuerdas tu vida. Recuerdas muchas otras. Pero la tuya ya es muy antigua. Y eso ocurrirá cuando termines tu plazo. Y sólo acaba de comenzar. Aún recuerdas parte de tu vida. Lo más triste. Lo más feliz. Quieres llorar. No. No puedes. No tienes lágrimas. Ni una. Ni tienes ojos. Ni párpados. No podrás cerrar los ojos ante atrocidades futuras. Ni ante nada. Ni nadie. Pensarlo. Sufrir. Duele. Espina clavada en el corazón. Brecha en el aire del alma. Trozo de cacho de hierro candente atravesando tu pecho. Hemorroides. Nada. Al final todo es nada. Simplemente. La nada. Resumen de existencia. Masoquismo ilustrado.
Llegando al fin a ésta conclusión todo sentido desaparece. Aceptar lo que viene. Soportar el futuro. El pensamiento se desvanece. Nada existe para ti. Ni para mí. Estar solo en la soledad. Comienza de nuevo el futuro del pasado...

viernes, 2 de julio de 2010

Un beso

Eso es lo que mi alma necesita.

Puede que lo sepáis, puede que no, pero me encanta escribir historias. ¿De qué tipo? Eso no viene al caso. De lo que hoy quiero hablar es de una obsesión que tengo: darle un beso al chico que hace latir mi corazón.

Tengo quince años y aún no he dado mi primer beso, no es que me preocupe ni que necesite dejar de tener unos labios vírgenes, pero mi alma lo pide. ¿Por qué? No lo sé. Puede que sea porque varias de mis amigas ya han dado los suyos o porque lo leí en muchas novelas románticas o porque forma parte de mi personalidad desearlo o por un sueño que tuve... Sí, un sueño...

"Estaba con él y quería besarlo, pero por miedo, inseguridad y timidez no lo hice. Al despertarme estaba enfadada por no haberlo hecho, por no haberme atrevido, por haber dejado escapar la oportunidad de probar sus labios. En ese momento necesitaba besarle y abrazarle y no dejarle escapar nunca más de mi lado. Le necesitaba."

Darle un beso... Ya habré imaginado más de sesenta formas de que ocurra: que él se me declare (cosa que sé que jamás sucederá), que suceda algún acontecimiento excepcional, que me exponga a algún peligro y que él me salve la vida, que estemos a solas y no podamos aguantar ni un minuto más la sed de unión de nuestros labios... Y los besos... Los besos son, dependiendo el momento y el lugar, diferentes: dulce, tierno, apasionado, rápido, cálido, sensual, premeditado, lento...

Sólo existe una cosa que siempre se repite: la sensación que mi cuerpo experimenta después de imaginármelo. Sentía que mi piel se erizaba, mi corazón quería salir de mi pecho y mi mente solo tenía un objetivo: sus labios, su pelo, sus músculos... él. Por mi espalda un sudor frío me recorría y todos y cada uno de mis sentidos sólo precisaban atención a él. El mundo de mi alrededor desaparecía bajo mis pies y mi mente me trasladaba a mi paraíso, a mi jardín del Edén, a mi todo, al único lugar en el universo en el que yo pudiera pasar cien eternidades y no cansarme de estar allí. Todo, absolutamente todo, era nada, él y yo.

Si con sólo pensarlo o soñarlo yo siento todo ello, ¿qué sentiré cuando me suceda en el universotangible? ¿Qué me hará sentir mi mente en esos momentos? ¿Cómo reaccionarán mis sentidos frente a tal situación'

Dicen que lo más real, a veces, sólo sucede en los sueños... Espero que sea mentira.

sábado, 26 de junio de 2010

23:30

Nunca creí que algún día tendría que coser las heridas de mi corazón con los jirones de tu recuerdo. En las noches de verano como la de hoy la melancolía se apodera de mi mente, mi pasado parece volver a suceder, espirales de memorias sin principio ni fin...
Jamás pensé que si se llegara a tocar fondo se podrían seguir dos caminos: ir hacia arriba y volver a nacer o cavar para seguir cayendo en el olvido. Desde que la preocupación de los deberes desapareció de mi mente mi tiempo se ha ido gastando en romper cosas inservibles y reordenar mi vida material, en soñar utopías demasiado hermosas como para que me lleguen a suceder a mí alguna vez en la vida, en sonrisas forzadas, en tristeza infinita, en desamparo del corazón... me falta algo importante, algo para que mi verano comience y mi estado de ánimo y los colores de mi vestuario vayan al unísono. No sé lo que es y dudo que cuando ello llegue a mí lo reconozca, solo lo aceptaré como un regalo del destino.
Estando en el medio de la nada rodeada de la curiosa multitud fiestera que nace cada estío, la soledad se hace mas pesada que de costumbre y la incapacidad de esconder las sensaciones y los sentimientos renace de entre sus escombros como un fénix de sus cenizas. Ya, simplemente, no puedo más. Lo único que conseguirá ahora hacerme volver a sonreír es el silencioso y privado sufrimiento de quién no puede pronunciar las palabras correctas cuando se trata de sí mismo pues necesita encontrar a alguien que nada más mirarla sepa si esconde una necesidad en su alma y entonces pregunte una y otra vez, insistiendo un poco, dejando que ella se haga de rogar y coja algo de esa confianza tan interna y aparentemente efímera que tienen los confidentes y entonces durante sólo algunos minutos escuchar problemas banales. Después todo volvería a ser como antes...

lunes, 21 de junio de 2010

Cap.3 Making dinner

Taylor y Karol. Novios desde hace algunas semanas. Los celos aún no han entrado en su relación. Hoy habían quedado para terminar un trabajo en casa de Karol. El trabajo está terminado. Son eficaces. Pensaban pasar una tarde entre seria y romántica. El romanticismo se fue al garete cuando alguien llamó a la puerta. ¿Quién? Nadie. Ese fue el momento de inflexión. Karol se ensombrenció. Taylor no sabía como hacer que volviera a sonreir. No dijeron nada durante los instantes en los que tenían algo que hacer, algo en lo que ocupar sus pensamientos...
-¿Cenamos?
-¿A estas horas? Es muy pronto...
-Karol... Tienes que animarte...
-Lo sé, lo siento, pero es que...
-Cenaremos más tarde. Vamos a la terraza.
Taylor cogió las manos de Karol y se la llevó con él. La casa de Karol estaba en un ático, ocupa los dos últimos pisos del bloque. Tiene una terraza de unos cuarenta metros cuadrados, decorada con sillas, mesas, la clásica sombrilla de verano ahora recogida a un lado... El suelo es de baldosas beige liso y la pared esta cubierta pr una espesa enredadera. El borde esta atesado de macetas con diversos tipos de plantas: florales, aromáticas, medicinales, comestibles... Era un pequeño trozo de selva entre la jungla de bloques de cemento.
Allí, en la terraza, Taylor y Karol se arrebujaron en una manta sentados juntos en el único banco del lugar. Se daban calor mutuamente. No quisieron hablar, de todos modos sobraban las palabras. Taylor la acariciaba lentamente, un gesto que parecía calmarla y que a él le tranquilizaba. Karol solo escuchaba el ritmo suave de los latidos del corazón. Así pasaron minutos y más minutos hasta que sus estómagos rugieron pidiendo comida y, riendo, tubieron que preparar la cena. Taylor fue quién cocinó mientras Karol ponía la mesa en la terraza.
-Haré hevos revueltos con champiñones.
-¡Vale!
Cada cual tenía su tarea y nos se preocuparon por saber del otro. Para sacar la vajilla no era necesario pasar por la cocina. Para cocinar no era necesario salir de la cocina. Ninguno hizo nada innecesario. Y ese fue su mayor error.

domingo, 30 de mayo de 2010

Cap. 2 Visitante inesperado

Karol caminó por entre la oscuridad reinante hasta la puerta de la entrada, a la otra punta del pasillo. Desde su espalda, algo de luz llegaba para ver el camino y no tropezarse con nada. Por suerte no había ninguna trampa...
Volvieron a llamar.
-¡Ya voy!-Gritó.
Abrió la puerta. Frente a ella no había nadie. Solo esa negrura tan característica de los pasillos sin ventanas, de bloques de pisos de ciudades demasiado grandes para ser bellas; como la nada en su totalidad... Se encogió de hombros: se abrían equivocado. Volvió a cerrar la puerta.
-No era...-Comenzó a gritarle a Taylor.
Pero llamaron a la puerta... otra vez...
De nuevo la abrió.
-¿Quién es?
Miró a ambos lados del pasillo. Sus ojos no captaban ninguna diferencia en la negrura que pudiera delatar alguna presencia, pero se sentía observada...
No veía a nadie, no esperaban a nadie y no tenía ganas de dejar entrar a nadie en casa esa noche; por consiguiente no insistiría más en adivinar quién había llamado. Volvió con Taylor. Al llegar él la prestó toda la atención...
-¿Quién era?-La desvistió con la mirada.
-Nadie.-Karol se sentó.
-¿Nadie? ¿Cómo va a ser nadie?-Rió Taylor, pero al ver la expresión sombría de ella se puso serio-Alguien tuvo que tocar el timbre cuando estabas en la puerta...
-No había nadie en el pasillo, no sé quién llamó, y la verdad es que no quiero saberlo...-Acabó en un susurro.
-¿Tienes miedo?-Preguntó preocupado.
-¡No! Qué tontería dices. ¿Cómo voy a tener miedo de que alguien llame a las... ocho de la noche de repente sin avisar y de que luego vaya a abrir la puerta y no me encuentre con nadie en la puerta y que solo vea el pasillo oscuro negro y frío y luego de cerrar otra vez llamen como si se burlasen de mí y vuelva a abrir y vuelva a no haber nadie en el pasillo...?
-Vale, ven aquí...
Taylor se levantó y la abrazó: su chica estaba muerta de miedo. Haciendo el clásico papel de caballero, se la llevó hacia la cama. Él se medio tumbó y la hizo apoyar la cabeza en su pecho. Ella intentaba que no se notara que lloraba. Taylor acarició el lacio y castaño cabello con ternura, Karol empezaba a relajarse. En lo que quedaba de día no sacaría el tema de lo de la puerta para no molestarla, es más, no lo volvería a nombrar a menos que fuera estrictamente necesario. La besó en el cabello, ella levantó la mirada al fin...
-Lo siento...
-No pasa nada. Terminemos el trabajo, ¿vale?
Volvió a besarla, esta vez los labios, de forma delicada y sutil, casi fue solo un roce entre los suspiros de los árboles en un amanecer de verano junto al mar...
-Vale...
Se pusieron a ello, y terminaron lo que les quedaba sin mediar palabra. Antes de lo que habían planeado terminaron de recorgerlo todo, ella no tenía ganas de juerga, él no quería molestarla.

sábado, 1 de mayo de 2010

Cap. 1 Tarde de estudio

- Por ti todo - díjole él a ella.
- Todo es demasiado... - susurró ella sonriendo pícaramente: le encantaba que él la dijera tales cosas mirándola a los ojos muy, muy, muy cerca...
- Pero aún así se queda corto cuando es por ti...
Y sin esperar, sin pedir permiso, ambos dejaron todo lo que tenían entre manos y se entregaron al placer de los besos...
-¡Para! Para, quieto, por favor. Tenemos que terminar este trabajo sino nos pondrán un negativo...- Le decía mientras él la daba pequeños besitos el el cuello..
Al final consiguió separarle de sí
-Por favor...
-Vale, pero después serás toda mía...
-Ya veremos...
La habitación estaba en la penumbra, salvo en la zona del escritorio. La persiana, bajada. La puerta, cerrada. En realidad solo estaban ellos en la casa. El flexo iluminaba con una luz blanca los diez folios que tenían que escribir para un trabajo de lengua,y que aún mantenían su blanca pureza. Las sillas no podían estar más cerca. Ni el escritorio más desordenado...
Karolina se puso a copiar en limpio lo poco que tenían ya escrito. Se echó hacia adelante: quería hacer una buena caligrafía. Su pierna se rozaba con la de él, pero no la importaba: era su novio.
Entonces Taylor necesitó un bolígrafo que, casualidades de la vida, se encontraba al otro lado de Karol... Pasó un brazo por encima de los hombros de ella; se apoyó un poco, lo suficiente como para sentir su calor pero sin que tuviera que soportar su peso; cogió un bolígrafo cualquiera y de nuevo la abrazó...
-¡Tay!
-Concentrada estas muy sexy...-Le susurró.
-Taylor, por favor. Quiero terminar esto...
-Vale...-Después del último pico, Taylor dimitió.
Al fin se pusieron en serio a hacer el trabajo. Ella lo pasaba a limpio. Él redactaba y corregía la ortografía. Ya decidieron en otra "tarde de estudio" qué información iban a utilizar...
Pasó media hora y ya habían completado casi la mitad del trabajo cuando llamaron a la puerta.
-Voy yo-Dijo Karolina.
-Ajá...

sábado, 10 de abril de 2010

A duermevela

Me fui despertando poco a poco, sentía frío en mi cuerpo, y cuando al fin abrí los ojos me encontré totalmente desnuda tumbada sobre una cama que no era la mía.
Estaba esposada al cabecero de la cama. Tres hombres me miraban lascivos, desnudos también y a una distancia demasiado corta para mi gusto. No pude gritar, habían sellado mis labios con esparadrapo, y aunque intenté arrancarme las esposas solo conseguí que esos energúmenos se excitaran...
De repente uno de ellos, no quise ni ver cuál de los tres, fue hasta el final de la cama y se puso de rodillas. Yo me temí lo peor. Sostuvo uno de mis pies y comenzó a lamerlo dedo a dedo... ¡Era asqueroso sentir como su lengua se entretenía buscando nuevos huecos en los que entrar! Luego vino otro para jugar con mi otra pierna.
Entre los dos habían conseguido que mi pubis quedara totalmente a la vista a pesar de que yo había intentado evitarlo por todos los medios que estaban a mi alcance...
El segundo elevó un poco mi pierna y la acarició lenta y metódicamente con sus manos. Al poco, y para mi desgracia, lo que rozaba el muslo era su pene en proceso de endurecimiento...
Yo ni siquiera me excitaba. Estaba asqueada, asustada y horrorizada por lo que me hacían. ¡Me violaban un grupo de pervertidos y yo no podía hacer nada! Siempre había pensado que si algún día llegaba a pasarme algo como esto les retorcería los huevos antes que ellos llegarán a rozarme... y mira ahora: sola, desnuda e indefensa...
El tercero, sin darme tiempo siquiera a reaccionar, se sentó a horcadas encima mío, con su pene en mi dirección. Se dobló hasta poder chupar mis pezones y mis axilas de la forma más extraña posible para un hombre. Él ocupaba básicamente todo mi campo de visión, a excepción de un pequeño espacio situado a mi derecha. Primero me estrujó los pechos; luego lamió, chupó y sorbió todo lo que tenía a su alcance; y al final...
Todo sucedió a la vez: el que me chupaba los dedos de los pies restregó su pene en la planta del pie que tenía preso; el otro simplemente lo hizo todo más y más fuerte; y el que tenía delante hizo el movimiento del coito sobre mi vientre...
-¿Qué os parece mi nuevo juguete?- Una nueva presencia estaba en la habitación: una mujer.
Nadie contestó, tampoco habían hablado mucho hasta ahora...
No vi lo que hacía, y tampoco a presté demasiada atención, pues el que estaba sentado sobre mí me sujetaba las tetas, aplastándolas una contra otra. Su pene estaba en medio de esa especie de túnel. Me introducía su pene como si fuera la vagina y cada vez se lo veía más grande y cerca de mi cara...
Entre tanto alguien me hacía un cunnilingus que no disfruté por nada del mundo: estaba muerta de miedo... Una lengua se introducía en mí, unos dedos acariciaban mi clítoris... Parecía saber qué hacer para hacerme disfrutar, pero yo tenía anestesiados todas las zonas erógenas de mi cuerpo.
Se oían gemidos de placer, no provenientes de mí.
-¡Me corro! ¡Me corro! -Gritó uno de los hombres que estaban por debajo de mi ombligo -¡No voy a aguantar!
Y lo sentí. Una sustancia caliente y húmeda había, de pronto, cubierto toda mi pierna. Al principio me extrañé: ¿qué había sido eso? Luego me dí cuenta de todo: era el semen de ese pervertido...
Algo húmedo y duro, obviamente ya no era la lengua, entró en mi vagina y salió y entró y salió y entró y...
-¡Oh! ¡Oh! ¡Sí! ¡Sí! -Gritaba la mujer al tiempo que alguien me cabalgaba.
De mis ojos se escaparon unas lágrimas de impotencia. No podía hacer nada. no podía ni pedir ayuda ni resistirme ni nada. Estaba sola ante esos desgraciados.
Un coro de "¡Me corro!", "¡Ya viene!", "¡Sí, sí!" y "¡Se me sale!" inundó la habitación y todos lo hicieron a la vez... Mis dos piernas se cubrieron en su totalidad y mi cara vio como salía el chorro disparado, por suerte cerré los ojos a tiempo... Lo extraño es que en mi vagina no sentí nada. El pene que estaba dentro salió y ahí dejé de sentir que alguien estaba tocando mi pubis.
-Me voy chicos, tengo cosas que hacer en casa...
De nuevo nadie contestó y ella se marchó. Antes de irse pude ver que llevaba en las anos una especie de palo que desde su mitad a un extremo tenía la forma de un pene y hacia el otro extremo otro pene... En parte respiré tranquila al entender que fue ella con ese aparato la que me penetraba... Se cerró la puerta.
Los chicos que tenía encima siguieron con lo suyo como si no hubiera pasado nada...Uno de ellos, el que se frotaba en mi pierna, me la elevó hasta lo que sería un ángulo de noventa grados sobre la cama. Luego me obligó a tener en el aire parte de mi culo. Mi pierna se la apoyó en los hombros, su cabeza bajó todo lo que pudo y lamió toda la piel de mi trasero a la que llegaba. Parecía como si sorbiera su propio semen. Solo pude asquearme.
Cerré los ojos. No quería seguir viendo el pene que entraba y salía de mis pechos, pero creo que eso fue incluso peor... Al cerrarlos sentí con más vigor a quien aún se restregaba en mi pierna izquierda; y a quien lamía tanto como podía mi nalga derecha; y, por supuesto, al cerdo que me follaba las tetas... ¡Era horrible!
Debido a mis ojos cerrados el resto de mis sentidos se agudizaron, entre ellos el oído, así que pude escuchar unos pasos antes de que la puerta se abriera de nuevo... Temblé. Eso pareció excitarles más y aumentaron el ritmo como si estuvieran sincronizados.
Abrí los ojos y vi durante un instante a quien había entrado: era un hombre alto de espaldas anchas; vestía botas de cuero, pantalones vaqueros, una gabardina larga y un sombrero de cazador. Ni siquiera me miró. Oí como cambiaba de lugar una silla o un sillón y dejé de saber de él.
Pasaron unos minutos interminables, no supe nunca cuanto duró aquella agonía. Llegó el momento en que los hijos de perra encestaron más de lo que estaban robando, al menos al que tenía frente a mí cara. A los otros dos no podía confirmarlos.
El de mi pecho se me acercó más a la cara. Estaba muerta de miedo. No oía nada. No podía ni pensar... Me agarró la boca, me acercó su pene erguido chorreando semen y...
-Parad. Ya habéis terminado.
Se detuvo a pocos centímetros de mi boca. La voz había sido suave, demasiado suave diría yo... Todos comenzaron a quejarse, pero él habló de nuevo solo un poco más alto:
-Dejadla ya. No es vuestra.
Se separaron de mí hasta una distancia de uno o dos metros y, en pie, se masturbaron mirándome. No les hice ni caso: quería encontrar a quien les había detenido. El otro hombre estaba sentado en un sillón. Intenté escrutar su cara, saber si se excitaba o no al verme así, saber si era otro maniaco... pero la sombra del sombrero no me dejaba ni atisbar su mentón.
Al final eyacularon. El semen apenas me llegó, pero regó toda la alfombra. El del sombrero no se movió mientras ellos se vestían y se iban. Yo no dejé de ecrutarle temerosa. No ocurrió mucho más en bastante tiempo.Yo le miraba. Él no se movía...
Sin previo aviso se levantó a coger una palangana de cerámica. Luego se sentó a mi lado en la cama, cogió la esponja que estaba dentro de la palangana y comenzó a limpiarme el semen que tenía por todo el cuerpo. Lo hacía lentamente, con cuidado, como si fuera yo la que estuviera hecha de cerámica. No me miraba a los ojos y tenía la expresión seria. Su rostro era imponente con la barba de tres días rubia, pero por alguna razón no me pareció peligroso. Más bien era tranquilizador.
Al terminar me acercó mi ropa, que hasta ese entonces había estado encima de una silla, y me desató los amarres que me sujetaban la cama. Me vestí. Él no me prestaba atención, estaba recogiendo todo lo de la habitación. Me quedé mirándole sin saber muy bien qué hacer.
Entonces me miró a los ojos. Con esa forma única en que dos completos desconocidos se enamoran en un instante con solo mirarse entre ellos, yo supe que podía confiar en él y que aquello que había vivido no me volvería a pasar, que él me protegería, y él simplemente actuó justo como yo necesitaba que alguien actuase: vino a abrazarme. Me acurruqué en sus fuertes brazos ocultando las lágrimas que caían por mi rostro. Él me estrujaga contra sí. Por fin, después del trauma podía sentirme bien...
Me decía cosas preciosas:
-Tranquila, ya pasó todo, no sabía que te hubieran raptado a ti, ahora estás a salvo, no dejaré que te pase nada, te lo prometo...
Y me besaba en la frente tiernamente...
Espero que diga la verdad.

lunes, 11 de enero de 2010

Quiero

Quiero que me abraces derrepente sin razón, que te acerques por la espalda y me aprietes contra ti. Quiero sentir los latidos de tu corazón acelerando poco a poco y que tu cálida respiración me haga cosquillas en la nuca y que un escalofrío dulce recorra mi columna vertebral de principio a fin. Quiero que me dejes intentar escaparme, que me enfade, que te pegue, que te tema, que esté asustada y tiemble entera y que tú me sujetes fuertemente para que no me aleje de tu vera. Quiero que me oigas gritar "¡Suéltame!" en repetidas ocasiones y que ignores mis súplicas de libertad. Quiero que me obligues a tranquilizarme, que me grites que te escuche, que me inmovilices. Quiero que desde tu altura te recuestes sobre mí, que consigas que me encoja ante tu dulce presencia. Quiero que despacio, acariciando mi cuello, deslices tu rostro hasta apollarte en mi hombro cuando al fin yo haya sucumbido a ti y que respires profundamente con suspiros de desahogo habiendo cerrado los ojos. Quiero que me digas "Estate quieta" y que me lleves lentamente hasta el suelo para sentarnos. Quiero que me achuches más hacia ti cuando ya no podamos ir más abajo y que entonces recorras mi nuca con tu nariz aspirando lentamente mi esencia. Quiero ponerme nerviosa y tartamudear "¿Q-qué estás haciendo?" y que tú me ignores. Quiero que durante un instante tus manos se acerquen a mis pechos y que yo me asuste tanto que consiga librarme de tu abrazo en un intento desesperado de que no sigas y que me gire y te enfrente y te grite "¿Qué ha...?" Quiero que no me dejes terminar la pregunta y que me agarres con fuerza de un brazo y que tires de mí. Quiero que me beses sin pedir permiso, y quiero paralizarme ante la ternura de ese contacto...