lunes, 28 de diciembre de 2009

Fin

Paseando por la calle
sin marcar un rumbo fijo,
intentando olvidarte
y yo en vano lo consigo.
Es tan duro desearte
que por mí yo ya no vivo.
Si pudiera colapsarme
lo haría con gusto a mijo.
Entre el sábado y el martes
para mí hay un abismo:
gigante, inalcanzable,
ni al otra orilla diviso.
Cada esquina de mi cuerpo,
si te ve por el pasillo,
intentando esquivarte
se tropieza con tus niños,
que tan tiernos y profundos,
tan preciosos, tan bonitos,
que consiguen estancarme
en el suelo que ahora piso.
Cada esquina de mi cuerpo,
cada tiempo que he vivido,
cada pétalo de rosa
que en el suelo se ha caído,
lentamente como el humo
de un tejado ennegrecido
se esfuma, se evapora...
Dejé de haber existido.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Carta del desamor

Hola. Aquí estoy. La estepa del dolor y del desasosiego se despliega ante mí. Hace un momento pasó por el cielo él, un faisán dorado y hermoso, una ave lejana que guarda mi corazón y que nunca podré tener, un oasis en este desierto, una bocanada de aire en el fondo del marque roza la playa de la soledad y el olvido a la cual no llego. Mi cuerpo me pesa. No puedo levantarme. Cada grano de arena se clava el mi piel intentando corromper mi interior. El aire caliente me ahoga, seca mi garganta, ataca mis pulmones, me intenta matar... El sol convierte mi piel en fuego, ardiente, rojo, caliente; para que mi existencia se convierta en una condena eterna... Mantengo los ojos cerrados, no puedo abrirlos, me escuecen ante la luminosidad del sol. Una gota de sudor cae por mi frente aportándome un instante de frescura. No sonrío, no puedo, ya me es imposible. Ya no recuerdo mi pasado, en realidad el pasado y el presente se han unido en una misma dimensión, sin fronteras, sin fisuras... No hay un futuro. La muerte es un sueño inalcanzable, una paz inexistente en este suplicio... Cada latido de mi corazón me duele como si una yaga se estuviera abriendo lenta, metódica y dolorosamente...
Pienso que ya no lo voy a soportar un instante más, pero aquí sigo... Ya he sucumbido. Intento analizar el dolor físico: punzante, interno, constante, en una carrera por acaparar cada célula de mi cuerpo... Comenzó algún día, de ello estoy segura, pero no recuerdo nada anterior a esta condena y ya no puedo creer que tenga un fin... Pienso y analizo este dolor porque es sencillo y transparente, fácil de manejar, porque así me olvido del que vive en mi corazón, ese que me rompe sin derramar sangre, ese que me atormenta desde que tengo uso de razón, ese que no puedo controlar, ese que es oscuro y maligno y que sin el cual no puedo vivir. Ese dolor más interno y privado que cualquier otro es el que intento ignorar, pero es imposible, porque, aunque duela, es la razón de mi existencia, la razón del verbo "ser", la fuerza que hace girar la rueda del tiempo y que ayuda al destino a jugar con nosotros, el espíritu que vive en el aire y que nos unta por parejas, ese ángel llamado Cupido que con flechas nos hiere el alma... Todo lo es y nadie lo entiende...
Abrí al fin los ojos, algo se interponía entre los letales rayos del sol y mi cara: era mi faisán dorado, venía a despedirse de mí... Me rozó durante un instante con su pico de forma delicada y emprendió el vuelo...
Ya no cierro los ojos, es inútil. Ya no siento los picotazos y desgarrones que los buitres hacen en mí. Los buitres, hambrientos de carne joven, llegaron hace un tiempo suficientemente corto como para recordar la soledad y el dolor anteriores pero lo suficientemente largo como para llegar a ser monótono y aburrido en mi mente...
Se me nublan los ojos. Un buitre ante mi empieza a picotear mis ojos. Pienso que es mi amado faisán... Escucho mi último suspiro... Siento el ultimátum de mi corazón en el pecho...
He muerto.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Pensamientos bajo la luz fría del sol paseando entre ladrillos y cristales

Feliz. Si mis labios rozaran los tuyos. Si tu aliento surcara mis mejillas. Si supiera que tu corazón es mío. Nada de todo ello sucede. Soy feliz. Tú no eres todo mi mundo. No me intentes comprender. No me sigas en esta locura. No. No soy para ti. Solo soy mía. Nadie me controla. Nadie me vigila. Ni siquiera tú. Adiós. Te amo. Te necesito. Te ansío. Estas lejos. Me eres inalcanzable. No te busco. Te sueño. Adiós. Hasta que me atreva a decírtelo a la cara. Mi alma. Muérete. Púdrete en el infierno. No necesito noticias tuyas. Solo silencio. Solo soledad. Todos mis pensamientos me acompañaran an las horas de vigilia. Tranquilidad. Espera. Renunciar a tu compañía. Desistir de tu calor. Alejar me de ti. No puedo. No te vas. Sigues en mi mente. Déjame. Entiéndelo. Soy misántropa en amores. Dolor. Masoquismo. Sufrimiento. Templanza. Serenidad. Paciencia. Defectos. Virtudes. Sensaciones. Estados. Yo. Sin ti. Aquí. Ahora. Ya. En este momento. En este lugar. Temerosa de que llegue el final de tus días en mi corazón. Temerosa de quede poco tiempo. Lo siento. Me acostumbré tu compañía. Necesito este suplicio. Esta agonización. Te necesito. Yo desaparecería de la faz de la tierra. Ya no tendría razón de existencia. Mi corazón no produciría compás ninguno. Mi alma sería aire. No me dejes. Quédate. Tortúrame. Hiéreme. Heridas invisibles. Heridas internas. Heridas profundas. Sangrantes. Infectadas. Dolorosas. Hazme lo que quieras. Libertad. Necesito un instante de libertad. Respirar. Relajarme. No pensar. No sentir. No temer. Ya está. Vuelvo a ti. Ocupas mi centro de control. Habitas en mi séptima costilla. Viajas pos mis carreteras azules. Alimentas mis pensamientos. Calmas mi dolor. Ahogas mi pena. Endulzas lo amargo. Eres veneno. Una droga. Soy adicta a ti. No consigo librarme de tu presencia. No quiero. No puedo. No podría aunque quisiera. Te amo. Siento recordártelo. Sé que no sientes lo mismo. Una pena. Un delito. Mi sentencia de muerte. Mi fin. No me llores. No te aflijas. No serviría para nada. Sólo te haría más daño. Sólo me mataría más rápido. Más doloroso. Con la conciencia más sucia. Más pesada. No moriría sonriendo. Lágrimas. Yo. Completamente incompleta. Corazón roto. Mitad de un todo. Polo norte perdido. Sur inexistente. Mi fin. Tu principio. Amor mío. Te quiero. Deseo que tu sonrisa no se apague nunca. Ahora podrás vivir feliz. Sin mí. Sin complicaciones. Con tus propios problemas. Quehaceres. Rutinas. Aventuras. Sueños cumplidos. Sin mí. Con otra. Al fin. Feliz.