miércoles, 21 de julio de 2010

Soul. part 3

"Para gustos, colores."

Eso se suele decir, por consiguiente el número de colores es infinito.

Los seres humanos somos seres complejos, así que no es descabellado pensar que nuestra alma, si tuviera colores, no se podría definir en un color puro, si no, en una especie de mezcla. Podría ser un color base, uno que defina de forma general a la persona, salpicado de otros colores o tonos, que terminarían de explicar a la perfección la personalidad de dicha persona. Las personas más simples tendrían un número bastante inferior de detalles en el color de su alma en contraste con alguien complejo. Considero personalidades complejas aquellas que se podrían llamar retorcidas, las que piensan mucho las cosas; las que aún no tienen claro cuál es su lugar u objetivo en el mundo; las que esconden su verdadera forma de ser por miedo a lo que puedan pensar los demás... Las simples son las que muchos llamamos predecibles. Aquellas a las cuales podemos anticiparnos porque su forma de pensar es tan simple, con unos principios tan claros, con una lógica tan infantil... que nos es casi imposible saber lo que va a ocurrir a continuación.

Pondré un ejemplo: (para que no haya inconvenientes seré yo misma el ejemplo)
Imagino mi alma total y completamente negra. Un alma negra podría ser la de alguien que esconde sus sentimientos, alguien tímido, con el autoestima baja, alguien que se infravalora. Si ese alguien se diera cuenta de todas sus virtudes, la negrura que tapa, como si de un tupido velo se tratara, la verdadera naturaleza de su alma, se evaporaría. Al instante. O al cabo de un largo periodo de tiempo. Y sería feliz. En mi caso no es así.
Mi alma es totalmente negra por una razón difícil de comprender si quien lo explica no lo explica con la claridad suficiente... Vereis, yo soy un alma compleja. No sé en qué grado de complejidad, pero estoy segura de que lo soy. Mi alma es negra por la simple razón de que es así, sin más. No es la negrura que oculta algo que no se quiere enseñar. Es otro tipo de negrura. No oculta. Simplemente forma parte de mí. Yo no intento engañar a nadie, no escondo mis sensaciones, no engaño, no miento en los sentimientos... solo vivo mi vida. Aún así la mayoría, por no decir todas, de las personas que me conocen nunca consiguen comprender mis actos. Si bien es cierto que cuando les explico un razonamiento lógico me entienden y cuando encuentro soluciones fáciles para sus problemas me creen. Pero pese a ello no saben cuando necesito un abrazo ni una sonrisa, no ven por debajo de mi expresión de simple condescendencia hacia la vida, los pequeños detalles les pasan desapercibidos... Obviamente no les culpo. La causa soy yo y ya he aprendido a vivir así.
Por eso pienso que mi alma tiene la naturaleza de esconder lo importante. Como si estuviera esperando un alma tan cegadora y luminosa que me viera como soy sin más y me aceptara. Un alma opuesta a mí. Pudiera ser un alma muy parecida a la mia. Pero en vez de que no la entiendan en todo su esplendor porque vive con una negrura imprenetable, no la entienden porque enseña tanto que quien lo ve solo aprecia una pequeña parte y no aprecia el conjunto al completo.
Pero todo esto sólo son mis conjeturas. El futuro aún está por escribirse.
Por cierto:
¿De qué color es tu alma?

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