domingo, 26 de junio de 2011

Omh 3

Dentro de cinco días ella deberá estar en su casa. Con su familia. Esas personas que la quisieron cuando fue mezquina y mortal y de las cuales se había ido olvidando conforme pasaban los días. Y tendrá que sonreír y obedecer y tendrá que hacer un esfuerzo, que podría llamarse sobrehumano, para recordar todas las normas de la sociedad de la que consiguió salir sin quererlo y a la que tiene que volver por la fuerza, como se suele decir.
Pero antes de eso tiene que salir de allí.
Cuanto antes.
Y sin mirar atrás.
Muchos recuerdos quedarán escondidos bajo toneladas de superficialidad y máscaras sonrientes. Esconder el pasado fue parte de su entrenamiento. Nadie la dijo que lo que escondía al comienzo de aquella travesía tendría que ser su imagen aparente en aquel momento. Nadie la dijo que la apariencia que había convertido en su forma de ser iba a tener que ser escondida como si de un virus se tratase. Y tampoco era necesario. Porque al fin y al cabo esa información es inútil.
Ella ha aprendido a guiarse por el instinto.
O eso se supone.

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