Nueve meses más tarde, aún no ha dejado de pensar que el amor sólo es una pérdida de tiempo. Quizás no haya nadie en la tierra capaz de comprenderla, pese a todo sigue su camino descendiendo hacia las profundidades de la oscuridad y la soledad. Allí se siente sola, reinando en su propio mundo, no hay ser que la acompañe en esa estúpida travesía. No se sabe cómo pudo llegar a esta situación. Puede que ni siquiera ella lo sepa. Qué más da. Ahora lo importante es que los pasos que dio sirvan para llevarla de vuelta a la humanidad. Esa cruenta raza de inteligencia desperdiciada.
Ahora intenta pensar en una forma de llegar a realizar esos sueños que guardó en el fondo del cajón hace ya casi un año, justo cuando comenzó aquel torbellino de situaciones encadenadas. Nadie pudo frenarla. Ella tampoco supo en su momento hacia qué se encaminaba. Pero eso no impidió que los designios del sino se cumplieran. Al fin y al cabo hubo un tiempo en el que fue humana y tuvo ambiciones.
Mas nunca fue suficiente.
Siempre quiso llegar a algo más.
Desgraciadamente, tarde se dio cuenta de que era la perfección encarnada, la imperfecta perfección de un ser humano reencarnado...
La adolescencia se presenta en mi vida como una enfermedad que sólo se puede curar con tiempo y paciencia... Demasiado sufrimiento para mi gusto. Por ello necesito sacar lo que llevo dentro cuanto antes, y sólo me desahogo plasmando con palabras inconexas aquello que no puedo pronunciar con mi voz...
jueves, 16 de junio de 2011
Omh
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