-¿Llamaste a su casa?
-Sí, pero no tienen línea...
-Nadie sabe cómo ha podido pasar, se suponía que estaba bajo llave...
-Faltan diez minutos para entrar en los terrenos de los Dietrich -dijo el chófer.
-Vaya... esto se está poniendo cada vez peor...
Christofer, Leo y Ryan entraron en casa de Axel. Todo parecía normal. Quizás se hubiera movido algún cuadro o, si te pararás a mirar detenidamente las flores del jarrón, pudieras ver un pequeño balanceo... Pero qué más da.
Corrieron hacia el ascensor. Uno de los mayordomos estaba esperándolos.
-Hola, Greek, ¿hasta dónde debemos preocuparnos?
-No demasiado, signorino DiAngelo. Sólo ha sido un pequeño temblor que ha sacudido la cámara que contiene el sótano. Quizás Herr Dietrich y la muchacha que lo acompañaba se hayan asustado, pero dudo que hayan llegado a hacerse nada grave...
-En eso tienes razón, Axel es fuerte.
Cuando salieron del ascensor Axel y Amalia corrieron y corrieron hasta que se golpearon con Ryan...
-¡Qué...!¿Qué haceís aquí?
-¡Axel! ¡Menos mal que estás bien! -Dijo Leo.
-Vamos, tenemos que ir a... -Comenzó Ryan.
-Lleváosla -Dijo Axel señalando a Amalia-. Tengo que bajar al tercer sótano. Tengo que ver a mi tío.
Axel corrió pasillo adelante hasta un nuevo ascersor, más pequeño que el anterior, y entra. Tras él se cierran las puertas.
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