jueves, 27 de septiembre de 2012

5.

No me gustan las fiestas, en el sentido estricto de desmelenarse y olvidarte de los problemas.
No me gusta beber, aunque aguanto y no me desagrada demasiado el sabor... creo que es más bien el concepto de meterme entre pecho y espalda algo que no le sienta nada bien a mi cuerpo.
Y, en resumen, no soy sociable.

Intento cambiar todo esto, pero es más difícil de lo que se piensa.
Ya ni siquiera quiero intentar buscar razones a por qué soy así. No quiero que haya culpas ni culpables, porque da igual lo que haya ocurrido en el pasado y lo que me haya influido, ahora quiero ser diferente, quiero llevar las riendas de mi vida. Quiero conseguir convertirme en la mujer que sueño.
Y por el camino encontrar a mi príncipe azul.
Por eso no hablaré del pasado, sino del futuro.
Todo está siendo más complicado... principalmente porque los últimos dos días he estado mentalmente inactiva gracias a la gran dosis de lágrimas pegajosas que hay en mi frente (No es una metáfora). Y lo he pasado mal. Realmente mal.
Por supuesto nadie lo ha tenido en consideración para mimarme un poquito...

Lo reconozco: no me gusta dar abrazos si no son necesarios (tristeza, alegría, algo que se note) o pedidos. Pero ADORO (con mayúsculas) que me los den sin más. Que me cojan y me abracen sin darme tiempo a opinar o, sino, pasando de mi opinión.
Lo prometo, nunca rechazaré un abrazo que ya esté en proceso. Lo juro. De verdad.
Paro aún así... nadie me abraza.
En algún momento de mi vida (infancia) aprendí que tenía que restringir mis sentimientos, que no podía demostrar la realidad porque a veces no era lo correcto. Y ahora no sé cómo quitarme la coraza.
Y lo intento.

Sé que si quiero cambiar mi mundo, tengo que cambiar yo. Y yo ya estoy en proceso. Lento, pero sin pausa. a sabéis.
Pero me gustaría un poquito de apoyo por parte de mi derredor.
Algún incentivo. Una palabra de ánimo.
Un abrazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario