viernes, 31 de diciembre de 2010

O.o 1- Calor sofocante

Verano. Las clases han terminado hace varias semanas. Principios de julio del 2010. Seis de julio, para ser más exactos. Treinta y cuatro grados centígrados a pleno sol en las horas centrales del día, horas que Amalia utiliza para bajar a la piscina comunitaria a darse un chapuzón. El panorama pinta bastante bien. Hace bochorno, pero a la sombra se está muy bien. En el cielo no hay nubes. El cambio climático parece no existir. Se compró en las rebajas tres biquinis nuevos, los del año pasado ya no la servían. Uno sin tirantes, otro atado detrás de la nuca, y el último como si de un sostén se tratara. Hoy estrena el último. Es de color azul verdoso. Liso. Sin ningún dibujo más.
En la piscina no hay mucha gente: algunas vecinas y su madre hablando, los "pequeños" de la parcela corriendo de aquí para allá, y ella tumbada en la toalla leyendo. El sol pega fuerte así que se mantiene al resguardo de los árboles. Al poco rato uno de los chicos de su edad de la parcela baja a la piscina. Se saludan. Son amigos de toda la vida.
-Hola. -dice Amalia.
-Hola. ¿Cuántas te han quedado?
-Ninguna, ¿y a ti?
-Dos: matemáticas y física y química.
-Pero esas las puedes recuperar en septiembre...
-Si, ya lo sé... ¿Qué lees?
-"El traje del muerto". Es de miedo y está muy bien, aunque obviamente no me va a hacer gritar de terror.
-¿De qué va?
-Un roquero compra el traje de un muerto y el fantasma intenta matarle. No diré nada más que si no te quito toda la miga de la historia.
-Vaya... pinta bien... Bueno, me voy al agua.
-Vale. Yo iré en un rato.
Terminó el capítulo, no muy bien para los personajes que digamos... El calor aumenta por momentos. Amalia guarda el libro y se da un baño en la piscina. Nada unos cuantos largos seguidos. Salpica a su vecino y compiten en carreras y en forma de tirarse al agua. A las tres y media del mediodía su madre la llama para subir a casa. Se seca, se despide de su vecino y sube. Su vecino sube a la suya al poco rato, pero de eso ella no se entera. El calor había ido en aumento a medida que pasaban las horas. El sol cada vez pegaba más y más. La piscina estaba ya casi desierta cuando ella subió a comer. Pero eso es lo normal en verano, a esa temperatura y a esas horas del día.

2 comentarios:

  1. esta escena me recuerda a la de cierta persona....

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  2. ¿Qué cierta persona? ¿X? No, no es él en quien está basado el vecino...

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