¿Piensas que el alma tiene color? Yo sí.
¿Piensas que el alma tiene olor? Yo sí.
¿Piensas que el alma tiene sonido? Yo sí.
¿Piensas que el alma tiene sabor? Yo sí.
¿Piensas que el alma tiene textura? Yo sí.
La adolescencia se presenta en mi vida como una enfermedad que sólo se puede curar con tiempo y paciencia... Demasiado sufrimiento para mi gusto. Por ello necesito sacar lo que llevo dentro cuanto antes, y sólo me desahogo plasmando con palabras inconexas aquello que no puedo pronunciar con mi voz...
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