Las chicas corrieron hasta salir del círculo.
-Vete a casa, les despistaré.
-Pero...
-Pero nada. Tania: vete a casa. ¡Ya!
Amalia corrió calle arriba. Era una calle bastante empinada y se cansaría rápido, nunca fue buena en atletismo; pero valdría la pena si conseguía llegar a lo más alto antes que ellos.
A mitad de camino, sin dejar de correr, se giró un instante para mirarlos. Allí estaban. Siguiéndola. Los cuatro. Entonces Tania estaría bien...
-¡Vamos! ¡Corred!
-Pero Axel...
-¡Vamos!
Los K4, obligados por Axel, corrieron trás aquella muchacha, que en realidad poco les importaba. Ella estaba en lo alto de la cuesta (que ¡vaya cuesta!) y de repente desapareció trás una esquina.
-¡Axel! Espéranos.
Axel había acelerado. Siempre había sido el más rápido de los cuatro, el más fuerte, el mejor en cualquier deporte. Y eso no cambiaría nunca...
-Dejadlo, no vale la pena... Al fin y al cabo no hay forma ya de pararlo.
Los tres estaban ahogados.
-¿Cansado?
-No, lo siguiente... Deberíamos hacer deporte más a menudo...
-Sí, pero ¿cuándo? Yo no tengo tiempo. Ya sabes cómo tengo la agenda...
-Chicos -Les cortó Chris-, ¿realmente vamos a dejarla a solas con Axel?
Leo y Ryan se miraron: por un momento se habían olvidado de la chica. Miraron la cuesta. Axel ya había desaparecido. Tenían que darse prisa...
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