sábado, 5 de marzo de 2011

O.o 24- Silencio

El viaje en coche (limusina) duró, al menos, veinte minutos. Axel y Amalia eran los únicos que estaban en la parte de atrás. El silencio sepulcral era sofocante. Ninguno de los dos quería hablar. No tenían nada que decirse. El chofer tenía la ventana subida, por lo que estaban aislados. Y solos. Y juntos. Un verdadero peligro...
-Y... ¿cómo se supone que piensas ayudarme? Porque piensas ayudarme, ¿no?
Axel la miró, no quería contestar a esa estupidez.
-Bueno, vale, no contestes... Pero esto no tiene ningún sentido, que conste. Porque, a ver, piénsalo, ¿TÚ quieres ayudarme a MÍ? No es lógico... Porque seguro que si se lo cuento a...
-¡Como se te ocurra contárselo a alguien... !
-Vale, vale, tranquilo... No se lo pensaba contar a nadie... De todos modos no me creerían... Bueno... ¿Y por dónde queda tu casa?
Axel la miró, aburrido. ¿Por qué no paraba de hablar?

¿Por qué no contesta a nada? No soporto éste silencio. Es demasiado agobiante... Con Tania nunca me ha ocurrido esto... Con ella podía pasarme horas en silencio, haciendo cada una una cosa distinta, y era algo normal, básico... Pero con éste... No sé que le ven... Es demasiado estúpido: no escucha, no piensa, sólo actúa... Es como un carvernícola. Y me está secuestrando a su casa... Aunque no es un secuestro como tal, pero de todos modos yo lo considero como tal... Y pese a todo, es lo único que puedo hacer, porque si no... ¿para qué le conté nada? Tenía que haberme callado, así nada me ataría a él... Y podría buscarme la vida yo sola... Pero ¿qué hacer yo sola? ¿A quién pedir ayuda? ¿Cómo comenzar a buscar? Bueno, eso está claro: averiguar si alguien la ha visto... Pero tan cerca del Círculo como estábamos dudo que nadie se haya fijado en ella... No hay demasiadas posibilidades... Así que supongo que no tengo nada que perder yendo con él...

No hay comentarios:

Publicar un comentario