Amalia comenzó a hablar...
-Verás... Es que... no sé qué hacer... Por primera vez en mi vida no tengo ni idea de qué dirección tomar... Y, bueno, no sé cómo ha ocurrido. No sé quién ha podido... Quién tendría algo en contra de... ¡Es que no tiene sentido! Porque ella... Pero si ella es la santa, soy yo la que se mete en problemas cada dos por tres... Y... y... ¡No es justo! ¿Por qué ella debería sufrir mis descuidos? Pero si es que... No tuve que dejarla sola, no tuve que separarme de ella, tenía que haberla acompañado, era más seguro... Pero es que, en ese momento, me pareció lo más lógico... Y ahora... Qué voy a hacer ahora... No sé por dónde comenzar a buscar... No sé dónde podría estar... No sé...
-¡Cállate ya!
Amalia se calló.
-Dios, me pones de los nervios... ¿De quién estás hablando?
-De Tania, una amiga...
-¿Y dónde está?
-¡No lo sé! ¿Es que no has oído lo que te he dicho?
-Ryan, sí, soy yo... Necesito que busques a alguien... ¿Qué? Está bien... -Cuando colgó se dirigió a Amalia -. Ven, vamos a mi casa...
-¿Qué? ¿A qué tengo que ir a tu casa? ¡No, no pienso ir!
-¡Qué vengas!
Axel la agarró de un brazo, y la arrastró hasta el coche. Le habían estado vigilando desde que salió del Círculo... ¿Es que no se cansan? Bueno, mejor, así no habría que llamarlos...
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