miércoles, 9 de marzo de 2011

O.o 26- Tiempo como lagartijas

Unas sirvientas fueron a traer bebidas y aperitivos para hacer más amena la espera. Amalia ya no se asombraba: puede que él fuera muy rico, pero sólo era otro más. Otro chico ególatra, otro que intenta ser el centro de atención continuamente, otro que aún no ha aprendido a pensar... ¡Qué remedio: tendría que aguantarle!
Axel la miraba de reojo: él había pedido las bebidas más selectas que tenía en casa, había ordenado los aperitivos más elavorados... Y ella ni se inmutaba. ¿Quién era esta mujer? ¿La mujer de hierro? Es tan insoportable...
De vez en cuando el hombre trajeado preguntaba, con la mayor educación posible, algunos datos más de Tania para poder seguir con la investigación...
-¿Por qué haces esto?
-¿Eh?
-¿Que por qué...?
-¡Ya te he oído!
-¿Y bien?
-No me gusta ver a las chicas llorar...
-¡No estaba llorando!
-Estabas a punto...
-¡Mentira!
-¡Verdad!
-¡Que no!
-¡Que sí!
-Bueno, ¿sabes qué? Dejémoslo...
-Esta bien...
Los dos volvieron a hacer como que el otro no existía...
El tiempo, tan rápido en verano, durante aquelle tarde se la estaba haciendo eterno a Amalia. Normalmente no se daba cuenta ni de que pasaba y hoy... Definitivamente, iba demasiado lento... Quizás si fueran lagartijas pasaría más rápido...

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