La adolescencia se presenta en mi vida como una enfermedad que sólo se puede curar con tiempo y paciencia... Demasiado sufrimiento para mi gusto. Por ello necesito sacar lo que llevo dentro cuanto antes, y sólo me desahogo plasmando con palabras inconexas aquello que no puedo pronunciar con mi voz...
lunes, 7 de marzo de 2011
Y es que no estas a mi lado...
Quizás ya no sienta nada, pues he muerto hace demasiado, pero aún extraño ese cariño ingrávido, y es que no estas a mi lado. Soñarte soñando sueño que te perdí entre la maleza, rodeada de versos nuevos, desamparada, esperando a que vuelvas. No deseo que leas esto, creéme, no merece la pena. Simplemente son palabras escritas, rastros de sangre de mi herida abierta. Y tú, tan lejos. No puedo siquiera mirarte. No puedo acomodarme en tus brazos. No puedo ni verte mirando a otra, que quizás te quiera, que quizás te engañe; pero ojalá que como yo nadie te ame. Y lo que digo, careciendo de sentido, es lo más lógico que he pensado desde que te he conocido. Pues en mi vida, demasiado monótona, tú eres esa rutina asombrosa que consigue que sonría aunque se acabe el día. Y es triste cómo paso las horas escuchando la melancolía, esa compañera traidora, esa compañera de por vida. Pero no lo pienses demasiado, no hay que perder el tiempo en tonterías; no esperes que cambie en algo, elegí ser así algún día, en un pasado no tan lejano. Aquella tarde (o era mañana) en la que entraste en mi vida, sentenció mi muerte, ordenó mis días, rehabilitó mi alma, salvó a mi niña (esa niña que llevo dentro, esa niñez contenida). Y es en esa bifurcación del camino es dónde me encuentro ahora. He andado marcha atrás, he deshecho mi destino. Vuelvo a comenzar con otras cartas jugando contra el mismo. No creo que pueda ganar, de nuevo perderé tiempo, de nuevo beberé de éstas aguas, de nuevo estaré sediento. No es que ya no tenga nada que perder, es que pienso que estoy muerto. Entre el limbo del cielo y del infierno, entre mi ocaso y tu mañana. Dormida entre lirios agridulces quizás consiga olvidarte, o quizás más y más te ame. Quizás no seas quién eres. Quizás también vivas en un sueño, pero no por ello te dejo. No por ello. Es porque me niego. Porque me niego y porque sé mentir. Porque miento negando amarte, estando aquí sentada, escuchando letras (canciones) que no entiendo, pensando: "quizás... si me amarás..." Es como un bucle, el disco duro rayado de mi mente, es siempre igual, de principio a fin, es una fuente de agua clara, transparente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
tia... que bonito... ojala yo supiera expresarme tan bien con palabras...
ResponderEliminarTe quiero mucho mi niña
Gracias!!!! ^^
ResponderEliminarHe de confesar que esto lo escribí después del exámen de mates, que aún me sobraban veinte minutos y que al final decidí ponerme a imaginar... xD
Lo que no sé es por qué me salió aparentemente en rima...