lunes, 4 de abril de 2011

^^ Preámbulo de mi felicidad

14 - 2 - 2011

Hoy es San Valentín.
Lo digo por quién no lo sepa...
No entiendo éste día. No entiendo a la gente. ¿Por qué o se vuelven patéticamente obsesivos con esto de los regalos u odian todo lo relacionado con el amor? Porque, en realidad, el amor es un sentimiento precioso que te convierte en la persona más afortunada de la tierra; porque es cierto que te hace sufrir pero también es cierto que sin él no valdría la pena hacer el camino de la vida.
No sé cómo he podido escribir eso... Soy la menos indicada para decir esto pues, por ahora, no he conocido ese tan nombrado sentimiento. Y aún así lo defiendo... Es patético.

[21:07]

A las cinco y media fui a la quedada que habían organizado los de clase por SV. Ha sido en el lago. Estaba todo el instituto. Literalmente. Sarah & company lo habían decorado con un escenario y postes llenos de corazones y flores. Habían contratado a un DJ (o sea, Mickel). Todo era rosa y rojo y más rosa y más rojo... Por poco lo incendio a posta. Ha sido un trauma. Y eso no era todo lo peor... Lo peor vino después...
Cuando llegué allí y vi las mesas llenas de alcohol (y chuches, pero principalmente alcohol) todo en lo que pude pensar fue en cómo añadir laxantes a sus bebidas. El problema era que no tenía laxantes a mano en ese momento...
Los chicos o bien estaban bailando breack o (y es cierto, no me lo estoy inventando) caminaban sobre el lago helado. Las chicas, por su parte, estaban todas hablando en corrillos.
Noa se acercó a mí en cuanto me vio y me contó que Isa y Román se estaban liando en los arbustos, que Estela ya estaba borracha y que Diego se aprovechaba de ella y que (y, al parecer, ésto debería ser lo más importante para mí) Leo estaba bucándome para algo... Ninguna de las tres noticias me interesaba.
Di una vuelta por la playa. Sin pensar demasiado. No había nada (ni nadie) que me interesara. Y justo cuando iba a marcharme vi como los idiotas de mis compañeros de clase (los que caminaban sobre el lago) se hundían en el agua...
La verdad es que se veía venir.
Corrí hacia el lago para ayudarlos. De los cinco que habían estado haciendo el tonto sobre el hielo, sólo dos estaban en el agua: Macos y Stefano. Como no podía ser de otro modo... Los otros tres corrieron a salvarse.
Al llegar al hielo caminé hasta donde estaban, despacio. Me puse juntos a ellos, de rodillas en el hielo, y les ayudé a salir. Primero a Stefano, después a Marcos. Poco a poco volvimos a la playa. Allí pedí algo con lo que taparlos. Y les eché una buena bronca. Creo que no volverán a hacerlo en un tiempo. Yo me había mojado un poco y, sin que me diera cuenta, se me acercó por la espalda Leo. Que si estaba bien, que si tenía frío. Mientras lo decía me puso su abrigo en los hombros y me abrazó. Era como si estuviésemos solos. Nunca entenderé a ese tío...
Obviamente me zafé de él y me fui a casa a cambiarme.
En el camino me cruzé con un grupo de chicos. No sé por qué me fijé en ellos. Pero uno de ellos se me quedó mirando demasiado fijamente... De alguna forma creo que ya lo conocía de antes... Pero no le di importancia.
Y aquí estoy, en casa, cambiándome. Acabo de darme una ducha de tres cuartos de hora y sólo llevo encima el albornoz. Hoy ya no voy a salir de casa. No tengo ganas.
La calle está desierta. Muy desierta.
Acaban de encender una luz en los pisos de en frente. Abren una cortina. Alguien, un chico, sin camiseta, está de espaldas a mí. ¿Quién será? No tengo a ningún vecino que esté tan... mmm... (vamos que el chaval no está nada mal ^^)
Se está girando. Venga, un poco más, sólo un poquito más y... ¡Mierda! ¡Es Leo! ¡Leo! El inbécil de mi instituto. ¿Qué narices hace ahí?
Oh, no... Me ha visto.

[23: 48]

Acabo de cenar. Sí, Leo me a visto. Y ya sé por qué estaba allí: su familia se acaba de mudar. ¿Por qué precisamente frente a mi bloque? Ni idea. Pero no voy a pensar en ello. No merece la pena...

No hay comentarios:

Publicar un comentario