Desde San Valentín, Ailyn ha vivido la semana más rutinaria de su vida de estudiante. Las clases las pasaba como si estuviera en un bucle: llega al aula, se sienta, saca los libros, escucha las palabras del profesor, toma algún apunte, suena de repente la campana, recoje sus cosas, sale de clase y vuelta a empezar. Sólo durante el descanso se relaciona con algún ser humano, con Sakura exactamente, su mejor y única amiga.
-¿Qué tal la mañana?
-Aburrida. ¿Y tú?
-Igual.
-¿Sabes lo que he oído por ahí?
-¿Tiene que ver conmigo?
-Sino tuviera no te lo contaría...
-Ok... A ver, ¿qué es lo que se piensa de mí ahora?
-Que eres una zorra.
-¿Sí? Qué bien...
-Ailyn, se dice que Leo está por ti...
-¿Por mí? Imposible.
-Dicen que os ven ir y volver juntos del instituto...
-Ya...
-Y que, como él te mira mucho y tú no le haces ni caso, seguramente estáis juntos. Pero en secreto. Por eso no lo demuestras...
-Eso son chorradas.
-Lo sé, pero... ¿es cierto?
-No, Sakura, no es cierto.
-¿Entonces?
-Se ha mudado a mi calle, por eso parece que vamos y venimos juntos... Y me da igual si me mira o no...
-Ahhh...
-Bueno, vuelvo a clase. Ciao.
-Sayonara.
Ailyn caminaba por el pasillo cuando se chocó con un chico y se cayeron al suelo los libros que él llevaba.
-Lo siento, no te había visto... -dijo ella.
-Es evidente.
Ailyn recogió deprisa los libros y se los dio en mano.
-Disculpa, pero yo no te he insultado todavía...
-¿Pero tú quién te crees que eres?
-No lo sé, pero tú un idiota...
Ailyn se fue a clase, no tenía ganas de seguir discuiendo. Y menos con seres tan inferiores a ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario