martes, 4 de octubre de 2011

Omh 5

Cada paso que da, cada segundo que pasa, la acerca más y más a ese teatro. Sabe que podrá hacerlo, para eso la han preparado. Por eso firmó y aceptó la misión. Porque era su destino. Y por eso continúa descendiendo hacia un lugar al que una vez llamó casa.
Es una apátrida.
Nadie lo sabe.
Tener que volver a vivir en un mundo en el que los humanos se intentan matar unos a otros es la mayor prueba de valor que ella puede darles. Intentará comprender lo que pasa, la secuencia de pensamientos encadenados, que tiene lugar en la mente del resto de los especímenes de su especie. Necesita una referencia de comportamiento.
Cuando esté analizando a los elementos decorativos a los que ha de llamar amigos se dará cuenta de que todos están igual que ella. Todos los adolescentes tienen las mismas dudas y todos reclaman lo mismo. Todos se sienten solos e incomprendidos en el mundo y todos intentan ocultarlo frente a los demás. Todos se rebelan contra las normas y dictaduras y todos hablan como si cada palabra que saliera de sus labios fuera la solución a todos los problemas.
Eso no la ayuda.
La hace sentirse todavía peor.

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