Pero por ahora sigue descendiendo. No hay tiempo para pararse a pensar en este tipo de cosas. No hay tiempo para no pensar.
En muchas ocasiones la han dicho que la única forma de conocer el futuro es comprender el pasado. Así como aparentemente en la historia de la humanidad aparecen perfilados lo que podría llamarse esquemas continuos circulares, también puede aplicarse esto mismo a la propia vida. Desgraciadamente siempre hay una excepción a la regla. Y ella es la excepción a esta regla.
No puede comprender su pasado porque no hay nada que comprender. Simplemente nació (la hicieron nacer) y creció a base de golpes de suerte. Y ahí se termina todo. A partir del instante en que cambió su rumbo y dejó de lado lo que había planeado para su existencia, fue cuando renació.
El problema de renacer es que existe la posibilidad de volver a morir. O la certeza. Además del concepto de haber muerto anteriormente.
Para su YO antiguo eso supondría una gran pregunta filosófica. ¿Qué pasó conmigo? ¿Qué ha muerto? ¿Sigo siendo Yo? ¿O soy otra persona? ¿En qué he cambiado? ¿En qué no? ¿Si no he cambiado en algo, quién soy?
Para su YO actual todos esos interrogantes tienen que pasar a un segundo plano. Pensar en todo eso sería desperdiciar el tiempo que tiene para completar la misión. Además de algo inútil.
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