lunes, 21 de junio de 2010

Cap.3 Making dinner

Taylor y Karol. Novios desde hace algunas semanas. Los celos aún no han entrado en su relación. Hoy habían quedado para terminar un trabajo en casa de Karol. El trabajo está terminado. Son eficaces. Pensaban pasar una tarde entre seria y romántica. El romanticismo se fue al garete cuando alguien llamó a la puerta. ¿Quién? Nadie. Ese fue el momento de inflexión. Karol se ensombrenció. Taylor no sabía como hacer que volviera a sonreir. No dijeron nada durante los instantes en los que tenían algo que hacer, algo en lo que ocupar sus pensamientos...
-¿Cenamos?
-¿A estas horas? Es muy pronto...
-Karol... Tienes que animarte...
-Lo sé, lo siento, pero es que...
-Cenaremos más tarde. Vamos a la terraza.
Taylor cogió las manos de Karol y se la llevó con él. La casa de Karol estaba en un ático, ocupa los dos últimos pisos del bloque. Tiene una terraza de unos cuarenta metros cuadrados, decorada con sillas, mesas, la clásica sombrilla de verano ahora recogida a un lado... El suelo es de baldosas beige liso y la pared esta cubierta pr una espesa enredadera. El borde esta atesado de macetas con diversos tipos de plantas: florales, aromáticas, medicinales, comestibles... Era un pequeño trozo de selva entre la jungla de bloques de cemento.
Allí, en la terraza, Taylor y Karol se arrebujaron en una manta sentados juntos en el único banco del lugar. Se daban calor mutuamente. No quisieron hablar, de todos modos sobraban las palabras. Taylor la acariciaba lentamente, un gesto que parecía calmarla y que a él le tranquilizaba. Karol solo escuchaba el ritmo suave de los latidos del corazón. Así pasaron minutos y más minutos hasta que sus estómagos rugieron pidiendo comida y, riendo, tubieron que preparar la cena. Taylor fue quién cocinó mientras Karol ponía la mesa en la terraza.
-Haré hevos revueltos con champiñones.
-¡Vale!
Cada cual tenía su tarea y nos se preocuparon por saber del otro. Para sacar la vajilla no era necesario pasar por la cocina. Para cocinar no era necesario salir de la cocina. Ninguno hizo nada innecesario. Y ese fue su mayor error.

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