Aquellos cuatro "hombres", si es que se les puede llamar así, estaban intimidando a un chaval que Amalia conocía del instituto. Fue fijarse en eso y todo lo que había estado pensando se esfumó. Ahora lo único que importaba era que dejaran en paz a Cristofer, el chaval. Porque Cris es su amigo y ningún amigo suyo debe sentirse acobardado en su barrio.
Se encaminó hacia ellos, ya había trazado un plan... Ni iba a gritarles ni iba a decirles nada, ya se había topado muchas veces con ese tipo de chicos y no necesitaba más que pasar a su lado y...
Al tiempo que pasaba a su lado como un transeúnte más tropezó "sin querer" y dio un pequeño golpe al que tenía más cerca: precisamente el que parecía ser el ofendido por Cris...
-Lo sien... -comenzó a decir Amalia.
No dijo nada más. Sus ojos y los de él se habían entrelazado en una mirada eterna... Amalia recordó lo que habían estado haciendo esos dos ojos marrones profundos hacía menos de cinco segundos y le miró desafiante. Él no pudo aguantarlo.
-Llevaosla de aquí -dijo al tiempo que la empujaba hacia los otros tres.
Quién la sujetó, como un buen caballero, la ayudó a ponerse erguida y la dijo:
-Será mejor que te...
Pero Amalia no es de las que se quedan calladas...
-No entiendo cómo existen todavía personas como vosotros... Es repugnante -el que la había empujado se giró hacia ella, dando la espalda a Cris, quién, sabiendo cómo era Amalia, se alejó de allí lo más rápido posible.
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