-¿Hasta cuándo vamos a estar así? -dijo Leo aburrido -. ¡Axel!
-¿¡Qué!?
-¿Qué te propones con ésta chica?
-Nada.
-Lo dudo...
Axel le miró enfadado. Llevaban toda la tarde siguiéndola y, es cierto, eso no les llevaba a ningún lado, pero no quería hacer ninguna otra cosa...
-Axel, ¿no podemos dejarlo para otro día? Ryan puede averiguar dónde vive y cualquier otro día podemos venir exclusivamente a seguirla, pero hoy... Por favor, hoy no... -para Leo eso era el mayor sufrimiento de toda su vida...
Axel se detuvo y les miró:
-Está bien, ¿quieres irte? ¡Vete! ¡Iros, iros todos! ¡Dejádme en paz!
-Pero Axel...
-¡Dejádme!
Axel se giró: ya no veía a... ¿Cómo dijo Ryan que se llamaba? Da igual, ya se lo preguntaría... Echó a correr calle adelante. Iba mirando en todas las callejuelas por las que pasaba... hasta que la encontró.
¿Que por qué tenía que seguirla? Y yo que sé. ¿Por qué no? ¿Qué tiene de malo? No lo entiendo... Y, ¿por qué esa... esa... chica, supongo, se fue así? ¿Por qué me dijo eso? ¡Me insultó! ¿Cree que puede insultar a Axel Dietrich? No, no puede, no se lo permito... Así que la voy a dar su merecido... Por eso la sigo...
La adolescencia se presenta en mi vida como una enfermedad que sólo se puede curar con tiempo y paciencia... Demasiado sufrimiento para mi gusto. Por ello necesito sacar lo que llevo dentro cuanto antes, y sólo me desahogo plasmando con palabras inconexas aquello que no puedo pronunciar con mi voz...
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A pesar de lo que diga yo creo que a Axel le gusta Amalia.
ResponderEliminarPero que rápido quereís que forme parejas... Ni siquiera dejaís que pasen cosas interesantes...
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