Las clases ya se habían acabado y Ailyn se dirigía hacia su casa. Aburrida y sola. Mientras caminaba se percataba de las furiosas miradas que la seguían a distancia, entre ellas las de Sarah&company. Dio gracias a Dios al llegar a su portal. Era mejor estar lejos del campo de visión de esas entrometidas. Llamó al ascensor. Tardaron unos segundos en abrirse las puertas y entró. Pulsó el botón plateado con el cuatro dibujado en negro y las puertas comenzaron a cerrarse. Justo antes de que se cerraran del todo, una mano las detuvo y las puertas se abrieron de nuevo. Ella se quedó perpleja al mirar al causante de aquello: era el idiota de los libros...
-Tú...-susurró con una mezcla de odio, sorpresa y repulsión en la voz.
Él la miró con rabia y entró, poniéndose tan lejos de ella como el pequeño habitáculo le permitía. En ningún momento Ailyn le había dejado de mirarlo y la ira de él crecía por momentos.
-!¿QUÉ ESTAS MIRANDO?!- Gritó cuando ya no pudo aguantarlo más, lo cuál no superaba los treinta segundos...
-Es que colecciono caras y me faltaba la de un idiota, ya ves- Dijo ella.
Él pulsó el botón del quinto piso enfadado e impaciente por salir de allí.
El ascensor comenzó a subir,poco a poco. Llegando al segundo piso, de repente, se agitó y se paró.
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